Fue el 22 de marzo de 2018 en plena campaña presidencial, cuando una imagen proyectaba lo que sería el manejo de la política internacional de Andrés Manuel López Obrador. Fue durante una reunión del entonces candidato con el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore.
Marcelo Ebrard, entonces coordinador de la campaña presidencial en una las circunscripciones (regiones) del país, aparece dialogando y sonriendo con el también premio nobel de la paz 2007 y atrás, con una cara de duda, un López Obrador que se ve trata de descifrar la conversación.
A semanas de tomar posesión como presidente, en diciembre de 2018, AMLO anunciaba que el canciller sería Marcelo Ebrard y ya no Héctor Vasconcelos quien había ya ganado un lugar como senador de la república. El desconocimiento de los temas internacionales, su falta de preparación en asuntos diplomáticos y el nulo conocimiento del idioma inglés fueron claves para que delegara esa función. Pero se proyectaba que por lo menos en la región de América Latina, tuviera un protagonismo pues también representaba la llegada de la “izquierda” a un país como México.
Pero ya en el ocaso de su administración, en una evaluación se puede afirmar que no solo estuvo ausente en eventos internacionales, sino que solo será recordado por apoyar a gobiernos autoritarios en tristes episodios donde la definición de la democracia fue parte fundamental.
En resumen, solo se realizaron siete viajes internacionales en su administración. Cinco de ellos a los Estados Unidos de los cuales tres fueron para ver temas de la agenda trilateral y de relación con la administración de Trump y de Biden, otro para participar en la cumbre de la APEC y uno para hablar en la ONU en la presidencia rotativa de México en el Consejo de Seguridad.
Del 5 al 08 de mayo de 2022, realizó la breve gira por Centroamérica y Cuba. En visita relámpago, recorrió Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y terminó en la Habana, Cuba. Extrañamente, no visitó Nicaragua uno de los países aliados ideológicamente de la región, ni Costa Rica, que representa el otro extremo de la región.
La gira que también fue breve, se dio del 8 al 11 de septiembre a Colombia y Chile. Originalmente incluía a Perú, pero debido a la salida abrupta del ex presidente Pedro Castillo del poder, el presidente decidió ni siquiera pasar por aire en la zona. También llamó la atención su ausencia en tres países, Argentina, en ese momento gobernado por su aliado Alberto Fernández; Brasil, ya con Lula Da Silva de regreso al poder, y Venezuela, con su aliado incómodo, Nicolás Maduro.
AMLO nunca salió del continente americano. Europa y Asia aliados estratégicos de México no fueron para el importantes, prefirió que primero Marcelo Ebrard y posteriormente Alicia Bárcena, sus dos secretarios de relaciones exteriores, hicieran el trabajo de presencia y diplomacia.
La postura de México en los temas internacionales coyunturales fue también criticada. En el conflicto entre Rusia y Ucrania se declaró neutral, mientras que, en el caso de Israel y Palestina, no se sumó al apoyo internacional cuando se dio primero el ataque de grupos terroristas en territorio de Israel, pero sí se solidarizó con el pueblo palestino ante la ofensiva en la Franja de Gaza.
Israel es el primer socio comercial de México en Medio Oriente y México es el segundo socio comercial latinoamericano de Israel. En 2021 el comercio bilateral entre México e Israel fue de 1,051 millones de dólares.
Otro de los temas cuya postura del gobierno de México dejó mucho qué desear, es el relacionado al caso de la suspensión de la libertad religiosa y de los derechos de la oposición en Nicaragua. Y es que el silencio es lo que ha prevalecido. En febrero de 2023, una veintena de expresidentes latinoamericanos publicaron una carta en la que recriminan a los gobiernos de la región, y en especial a México, por no pronunciarse y ayudar en la pacificación de dicho país.
Tres sucesos marcan el papel de México en la región. Primero, en 2019, en el caso de Venezuela, se declaró neutral y no reconoció a Juan Guaidó como presidente, a diferencia de 44 países que sí lo hicieron. Se dijo primero servir de negociador, pero después cambio a la posición de “no intervención”.
El segundo caso, en la operación rescate del expresidente Evo Morales. El 10 de noviembre de 2019, después de un intento por mantenerse en un cuarto periodo en el poder. Se anuncian acciones legales en su contra y en una operación parecida a una escena de película de acción, un comando militar mexicano lo rescata y lo lleva a su territorio en calidad de asilado político. El principal operador de dicha acción fue el canciller Ebrard.
Y el tercer momento fue en el intento de auto golpe de estado de Pedro Castillo en Perú. El 07 de diciembre de 2022 en medio de una crisis política al interior de dicho país, el entonces presidente Pedro Castillo quiso desaparecer poderes y darse mayores facultades. El Congreso, con 101 votos a favor, lo destituyo. Castillo se dirigió a la embajada de México para pedir refugio, pero su propia escolta lo detuvo y fue llevado a prisión en donde es fecha en la que sigue preso.
El gobierno mexicano le dio asilo político a su familia y se convirtió en el defensor internacional de Castillo; no conforme con eso, ha desconocido al gobierno interino de Dina Baluarte y se ha pronunciado en contra del actual gobierno peruano negando en su momento la entrega de la presidencia temporal de la Alianza del Pacífico y rompiendo relaciones diplomáticas y saliendo de sus funciones los embajadores de México y Perú.
En resumen, en estos seis años México no tomó el liderazgo que esperaban varios actores políticos de la zona. Ante gobiernos polémicos como el Trump en Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil, AMLO prefirió bajar el perfil y al cierre de su administración ha tomado como un nuevo villano al mandatario argentino Javier Milei.
Pero si hay algo curioso y pragmático en López Obrador y es que a pesar del “canto de las sirenas” que ha realizado el gobierno de China en la región y en especial a la actual administración del gobierno federal, AMLO ha decidido apostar por la relación con Estados Unidos. Dos datos sentencian este acto: por un lado, el que por primera vez en veinte años, México es su principal socio comercial por encima de China y el tema de las remesas, que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos cinco años.
¿Cuál será el futuro internacional de México con la llegada en este año de un nuevo gobierno federal?





