En el marco del Jubileo de la Esperanza, el Papa León XIV se ha dirigido a los jóvenes y a los influencers con un mensaje muy claro, invitándolos a reparar las redes; en un mundo cada vez más dividido por la guerra, la violencia desenfrenada, por ideologías mal informadas, disparidades económicas, brechas tecnológicas, etc; se ha vuelto prioritario trabajar por reparar “las redes” que nos unen como sociedad, con una especial encomienda a quienes tienen la capacidad de influir en los demás (influencers) aunque es un concepto más aplicado a la influencia en redes sociales, todos tenemos la capacidad y la oportunidad de influir en los demás; como padres de familia tenemos la necesidad de influir en nuestros hijos, como maestros tenemos la oportunidad de influir en los estudiantes, los sacerdotes tienen la capacidad de influir en los fieles laicos, así los servidores públicos, los gobernantes, líderes de sindicatos o movimientos, etc.
Este llamado que hace el Papa a reparar las redes inspirado en la escritura cuando Jesús llama a sus discípulos mientras reparaban sus redes de pesca; de esta misma manera el Papa nos llama primero a reparar las redes de los lazos familiares, rotos en la mayoría de los casos por las redes sociales, por la ausencia de los padres, divorcios, violencia intrafamiliar, por mencionar algunas causas, para lo cual es necesario tener primero la intención y la disposición para afrontar esos problemas por medio de una comunicación abierta, la empatía, el perdón, la paciencia y el compromiso son clave, ya que la reconstrucción de la confianza lleva tiempo.
Actividades familiares, como pasar tiempo juntos, compartir comidas y sobre todo procurar la oración en familia: “familia que reza unida permanece unida”. Es importante analizar el tiempo que le dedicamos al uso del celular, incluidas las redes sociales.
En esto consiste también reparar las redes y utilizarlas de la mejor manera para obtener el mejor provecho y ponerlas a nuestro servicio: que sean una herramienta para acercarnos más a la familia y amigos y no para alejarnos o deshumanizarnos.
Este llamado, principalmente a los jóvenes y a los influencers, para que reparando las redes digitales puedan influir en la evangelización -creando comunidades virtuales más saludables y conectadas-; que sean agentes de comunión promoviendo la ayuda al que menos sabe, tiene o puede; evitar compartir desinformación (fake news) que solo crean confusión; y evitar también la polarización y el individualismo.
El Papa invita a los creadores de contenido, y usuarios de redes, a ser conscientes del impacto de sus acciones y de la información que comparten, para que se utilice siempre de manera responsable y promover el bien, la verdad, la integridad y el amor, como principales valores de la convivencia social.
En esencia, el Papa nos recuerda que todos somos influencers. Ya sea que tengamos miles de seguidores o que simplemente seamos un amigo, un hijo o un maestro, tenemos el poder de inspirar a los demás y de usar las redes para unirlas, no para separarlas.





