Karla es una chica de preparatoria muy proactiva, en sus horas libres la vemos por los pasillos ofreciendo sus postres, tiene una capacidad increíble para comercializar sus productos, por lo que regularmente vende todo lo que trae.
Hace unos días Karla me ha comentado que se siente agotada, pues esta actividad le implica llegar a casa más tarde y dedicarle mucho tiempo, ya que los recursos materiales de que dispone para su emprendimiento son muy precarios y no ha podido -en parte por su edad- encontrar algún programa de financiamiento que le permita simplificar sus procesos y capacidad de producción, por lo que ha pensado en dejarlo por la paz, sin embargo ella comprende que ese recurso es fundamental para continuar con sus estudios.
Esto nos ha llevado a reflexionar sobre la importancia del emprendimiento y cómo este pueden ser un motor de desarrollo económico y social. Estamos convencidas que la determinación y la perseverancia de muchas mujeres como Karla son referentes positivos en las comunidades.
Sin bajarle a nuestro optimismo y la visión esperanzadora que tenemos del emprendimiento, es importante reconocer que las mujeres siguen enfrentando barreras y desafíos para desarrollar sus negocios, los más comunes pueden ser:
- Falta de acceso a recursos financieros.
- Falta de contactos o vinculación.
- Falta de capacitación.
- Barreras para su participación en el sector empresarial.
- Informalidad.
- Impuestos y pagos de derechos desproporcionados.
Pesa a estas barreras, la realidad nos indica que el panorama económico en nuestro país y en el mundo ha cambiado y que el rol de las mujeres emprendedoras juega un papel importante a nivel social y económico.
La Asociación de Emprendedores de México (ASEM) presentó una “Radiografía del Emprendimiento en México 2021: edición Mujeres.” Con el objetivo de aportar información a los gobiernos que permitan desarrollo de políticas publicas que faciliten el camino del emprendimiento femenino.
Algunos de los datos relevantes de este estudio son los siguientes:
“Las empresas fundadas por mujeres facturan 60% menos que las fundadas por hombres, sin embargo, las emprendedoras alcanzan en menor tiempo la rentabilidad en sus negocios, un 13% más rápido que los hombres”.
“Las empresas fundadas por mujeres son el principal empleador de mujeres”.
“La percepción de temor al fracaso en ellas es 55% mayor que en ellos”.
“A pesar de que para las mujeres es más difícil acceder a financiamiento, acceden 50% más veces a fondos gubernamentales respecto a los hombres”.
“31% de las empresas de mujeres no cuentan con herramientas digitales”.
Al revisar la totalidad de este y otros estudios, como la estadística a propósito del día Internacional de la Mujer, presentado por el INEGI en 2023, se llega a la conclusión de que aun se requiere de mucho apoyo para potencializar el emprendimiento femenino.
Entre los temas pendientes, por parte de los gobiernos y las instituciones educativas, están el de la capacitación -clave para el éxito de los emprendimientos-, la educación financiera, la planeación y el conocimiento de la naturaleza de la empresa, importantes para lograr la competitividad y la consolidación de los negocios. Tener la preparación suficiente permitiríá a los emprendimientos convertirse en empresas con sistemas y procesos bien definidos que faciliten su operación, y generen capital y desarrollo humano.
El impulso de programas y acciones que faciliten el camino de las emprendedoras desde edades cortas traerá muchos beneficios no solo a nivel económico, pues con la participación de las mujeres en este sector se fortalecen las economías locales, se impulsa el liderazgo, surgen propuestas creativas e innovadoras y se cierran brechas de desigualdad. Habremos de reconocer que algunos gobiernos han trabajado en propuestas que abonen a este tema, pero aún queda mucho por hacer.
La doctrina social de la Iglesia propone en el ámbito económico no perder la visión humana, y el desarrollo integral de la persona, actuando siempre en un marco ético y moral, es decir hacer énfasis en la dignidad humana y no ver a la persona meramente como ente económico.
En conclusión, la historia de Karla y de muchas mujeres que quieren superarse y encontrar oportunidades para sacar adelante a sus familias, y sus propios proyectos personales, son una inspiración y un reto para quienes están en posición de tomar decisiones. Aprovechemos el marco del 8M para trabajar de manera colaborativa sin politizar o utilizar a las mujeres como un discurso político o de intereses de grupos que están más preocupados por posicionar su ideología que una autentico interés por el crecimiento y desarrollo de las mujeres y el reconocimiento de la riqueza que constituyen en la construcción de sociedades fuertes en donde se pueda vivir en paz.
Referencias:
Investigación – ASEM – Asociación de Emprendedores de México. (2021, mayo 12). ASEM – Asociación de Emprendedores de México; ASEM -Asociación de Emprendedores de México. https://asem.mx/investigacion/
(S/f). Org.mx. Recuperado el 19 de febrero de 2025, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2023/EAP_8M2023.pdf





