Cada 12 de octubre escuchamos la misma discusión: que si Día de la Raza, Día de la Hispanidad, Encuentro de Dos Mundos, Columbus Day o Día de los Pueblos Indígenas u originarios. Cada nomenclatura implica una mirada interpretativa diferente, algunas más justificadas históricamente, otras deliberadamente ideológicas al servicio de un programa político-cultural de condena a otra postura antagónica.
Sin embargo, no se nos puede escapar lo más simple: conmemoramos el viaje de Cristóbal Colón; tres embarcaciones atravesaron el Atlántico, llegaron a tierra y, además, regresaron y fueron capaces de repetir la travesía.
La expedición de 1492 reunió talento, ciencia y técnica de vanguardia; aunque la historiografía o la distancia temporal nos la presenten como producto de la improvisación o simple intuición, no lo fue. Que hoy validemos todo a partir del método científico no significa que antes de su formulación no se hiciera ciencia. Desde que el hombre existe en este mundo, observa, prueba, corrige, aprende, repite; por eso, la experiencia de mar de aquella tripulación superó las capacidades de los mejores instrumentos de la época, con todo y sus límites.
CIENCIA Y TÉCNICA EN ALTAMAR
En septiembre de 1492, en medio del Atlántico, Colón observó algo inusual: la aguja de su brújula no conservaba siempre la misma relación con la Estrella Polar. Hoy hablamos de declinación magnética: el norte magnético y el norte geográfico no coinciden, y el ángulo entre ambos cambia según el lugar. Fue la primera observación documentada de la variación de esa declinación con la longitud. Colón hizo lo que podía hacer un navegante experto: comparar, corregir y seguir.
La brújula indicaba el rumbo; las ampolletas medían intervalos de tiempo; las matemáticas permitían el cálculo de la velocidad y la experiencia permitía juzgar cuánto habían desviado la nave el viento, las corrientes o el oleaje. Todos estos indicadores servían para medir la distancia; un error pequeño, repetido durante varios días, podía terminar siendo muy grande.
La observación astronómica ayudaba a estimar la latitud. Se utilizaban el cuadrante náutico, la altura del Sol o la de la Estrella Polar, tablas astronómicas y los instrumentos disponibles. El movimiento de la cubierta y la dificultad de observar con precisión imponían márgenes de error en el uso del astrolabio. Aun así, había un sistema de cálculo, observación y oficio marinero enriquecido con una larga memoria de rutas y costas reunida en cartas y portulanos.
Portugal llevaba décadas explorando el Atlántico y la costa africana. Sus pilotos habían aprendido lo que el mapa plano oculta: la ruta más corta no siempre es la más rápida ni la más segura. La volta do mar consistía en internarse en el océano para buscar los vientos que permitían regresar, muchas veces rodeando. Colón se formó en ese mundo; por eso fue capaz de diseñar exitosamente la ruta de regreso.
Quizás este hecho parezca sencillo. Para ponerlo en perspectiva, el tornaviaje en el Pacífico logrado por Urdaneta en 1565 costó 44 años y 18 barcos españoles. Colón perdió una nave y regresó en el primer intento.
Aquella nave encallada fue la Santa María, una nao, un barco mercante más ancho, pesado y lento, pero con mayor capacidad para cargar provisiones, mercancías y equipo; por eso funcionaba como nave capitana. La Pinta y la Niña sí eran carabelas: más pequeñas, ligeras, rápidas y maniobrables, con poco calado, lo que les permitía acercarse a costas desconocidas y entrar en aguas menos profundas.
La Niña salió con velas latinas triangulares, adecuadas para navegar con vientos laterales, pero en Canarias fue modificada con velas cuadradas, más eficaces para aprovechar los alisios que empujaban la flota hacia el oeste. La carabela representaba una de las soluciones navales más avanzadas de finales del siglo XV para la exploración: reunía poco calado, casco relativamente estrecho, timón de codaste y un aparejo adaptable. Eran barcos modernos para su propósito, aunque pequeños, incómodos y todavía vulnerables a temporales, averías y errores de navegación.
La elección de los navíos y de la tripulación fue un acierto, no así los cálculos previos. Si entre Europa y Asia no hubiera existido otro continente, es muy probable que las provisiones no hubieran alcanzado. De hecho, algunos asesores de Castilla desconfiaban de su proyecto por tal motivo.
EL DECISIVO FACTOR HUMANO
Colón no fue un genio en solitario. En Palos, Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón aportaron experiencia y autoridad entre los marinos de la zona. Ayudaron a reunir la tripulación y mandaron la Pinta y la Niña. A bordo había pilotos, marineros, carpinteros, calafates y grumetes.
Tampoco podemos olvidar que, junto a la paciencia casi heroica de Colón para recibir la aprobación de Castilla —7 años—, hubo asesores, aliados y desconfiados que le permitieron perfeccionar su plan.
Fray Antonio de Marchena fue un franciscano de La Rábida con conocimientos de astronomía o cosmografía, a quien las fuentes antiguas llamaron «astrólogo» y cuya figura se confundió durante mucho tiempo con la de fray Juan Pérez; este último, también franciscano y guardián de La Rábida, utilizó sus contactos en la corte y escribió a la reina para evitar que Colón abandonara Castilla cuando el proyecto parecía definitivamente rechazado.
Fray Diego de Deza, dominico, profesor de teología y preceptor del príncipe Juan, defendió la propuesta dentro de la corte y favoreció que volviera a estudiarse después de los primeros dictámenes negativos; el propio Colón reconoció más tarde la importancia de su apoyo.
Fray Hernando de Talavera, jerónimo y confesor de Isabel, desempeñó una función distinta: la Corona le encargó reunir y presidir las juntas que examinaron el proyecto, cuyas conclusiones fueron desfavorables porque los cálculos de Colón no ofrecían fundamentos suficientes.
Esta pequeña pincelada nos debe recordar que el descubrimiento de América no fue producto de la casualidad. Castilla era un reino fuerte, poderoso, a la vanguardia en ciencia y tecnología. La corona contaba con un equipo técnico para analizar estas propuestas, se podía dar el lujo de respaldar o financiar un proyecto innovador.
EL MÉRITO FUE IR, VOLVER Y REPETIR
El 12 de octubre concentra la atención en la llegada. Pero llegar no era suficiente. Un contacto aislado podía perderse como se perdieron otras expediciones atlánticas. La Santa María encalló en diciembre y Colón emprendió el regreso en la Niña. La Pinta siguió una ruta separada durante parte del trayecto. Hubo temporales, averías, incertidumbre y escalas que no estaban en el plan. La noticia, sin embargo, llegó a Europa.
Después se organizó un segundo viaje. Entonces la travesía empezó a ser una conexión: ir, volver y repetir. El descubrimiento comenzó el 12 de octubre. A partir de ahí se abrió una circulación continua de personas, plantas, animales, enfermedades, técnicas, lenguas, fe e instituciones. No solo entre Europa y el nuevo continente; América se descubrió a sí misma: el maíz descubrió a la papa…
EL 12 DE OCTUBRE NO SE HA AGOTADO
La conexión produjo conquistas y alianzas; hubo batallas, evangelización y mestizaje. Las reflexiones en torno a este acontecimiento suelen dirigirse de inmediato a las consecuencias políticas, culturales y morales, pero realmente estas no pueden entenderse sin el soporte náutico a veces invisible: barcos, pilotos, cartas, observaciones, puertos, corrientes, provisiones y meses de viaje.
No solo se conoce poco sobre esos tópicos, incluso hay muchas líneas de investigación aún abiertas en torno a la figura de Cristóbal Colón. Juan García Sentandreu ha defendido durante años la hipótesis de un Colón judeoconverso valenciano. En sus libros reúne indicios lingüísticos, documentales y genealógicos y los relaciona con los estudios genéticos divulgados recientemente.
Más de cinco siglos después se sigue indagando si fue real que el proyecto fuera presentado en las cortes portuguesa e inglesa; si el rechazo fue cierto y si ello se debió al famoso error en sus mediciones. Más aún, la teoría de un Colón que sabía más de lo que dijo saber ha llenado los estantes de tesis académicas.
EL NOMBRE Y EL HECHO
Pareciera que, para que la proeza no luzca por sí sola, hay que ocultarla tras una discusión interminable sobre el apodo que debe llevar la efeméride. Como decíamos al principio, con un carácter ideológico, con sus pros y sus contras.
Día de la Raza surge en el contexto internacional nacionalista con tintes eugenésicos de los siglos XIX y XX[1]; ni en la taxonomía biológica existe ese concepto, la ciencia a duras penas lo acepta tan solo como parte del léxico popular. Más aún, imagine el lector las consecuencias de mantener ese concepto en el marco de las narrativas actuales del progresismo que respaldan movimientos identitarios de “raza”. Hay países y comunidades en nuestro continente que todavía tienen problemas con la cantidad de melanocitos.
Luego tenemos al Día de la Hispanidad, quizás el menos conflictivo porque responde a una realidad histórica: la expedición fue una empresa hispánica y de ella surgió un mundo hispánico que incluye a España y a Hispanoamérica. El problema aparece cuando la palabra se estira hasta significar cualquier cosa: desde el cuidado de una fe, cultura y lengua común, hasta fantasías de reconstrucción imperial[2].
Encuentro de Dos Mundos resuelve algunos problemas y crea otros. Suena simétrico y casi cordial, pero lo cierto es que no hubo tal simetría. Colón descubrió en su segundo viaje que la pequeña comunidad que decidió quedarse en el continente había sido ingerida por los locales.
Día de los Pueblos Indígenas o Día de los Pueblos Originarios es evidentemente el más ideológico: borra literalmente el acontecimiento. Falaz, inexacto y polarizante —a menos que celebren el día por el cual se ahorraron más de 2 mil años de progreso y civilización—.
Elija el lector el nombre que más le parezca, pero que este no se trague el hecho: la expedición a cargo de Colón cruzó el océano en 1492, volvió y repitió la hazaña; 4 viajes que cambiaron el curso de la humanidad.
______________________________________
BIBLIOGRAFÍA
Academia de Marinha. (2013). Memórias 2013. https://academia.marinha.pt/pt/edicoes/MemoriasAM/Mem%C3%B3rias_2013.pdf
Alberro, S., & Gonzalbo Aizpuru, P. (2013). La sociedad novohispana: Estereotipos y realidades. El Colegio de México.
Armada Española, Instituto de Historia y Cultura Naval. (s. f.). Los tipos de naos en la época de los descubrimientos y exploraciones, siglos XV-XVII. https://armada.defensa.gob.es/archivo/ohycn/navegaciones/comun/Buques%20epoca%20descubrimiento%20y%20exploracion%20Rev.pdf
Castleman, B. A. (1992). Navigators in the 1490s. Proceedings, 118(12), 39–43. https://www.usni.org/magazines/proceedings/1992/december/navigators-1490s
Chanca, D. Á., & Fernández de Ybarra, A. M. (Trad.). (1907). The letter of Dr. Diego Alvarez Chanca, dated 1494, relating to the second voyage of Columbus to America. Smithsonian Miscellaneous Collections, 48(26), 428–457. https://repository.si.edu/handle/10088/26153
Colón, C. (1989). The Diario of Christopher Columbus’s first voyage to America, 1492–1493 (O. Dunn & J. E. Kelley, Jr., Eds. y Trads.). University of Oklahoma Press.
Colón, H. (s. f.). Historia del almirante. Artehistoria. https://www.artehistoria.com/contextos/del-capitulo-xlix-al-lxii?libro=88130
Fernández-Armesto, F. (1991). Columbus. Oxford University Press.
Garcia, J. M. (2013). Relações de Cristóvão Colombo com D. João II. En Academia de Marinha, Memórias 2013 (pp. 143–153). Academia de Marinha.https://academia.marinha.pt/pt/edicoes/MemoriasAM/Mem%C3%B3rias_2013.pdf
Haas, J., Creamer, W., Huamán Mesía, L., Goldstein, D., Reinhard, K., & Vergel Rodríguez, C. (2013). Evidence for maize (Zea mays) in the Late Archaic (3000–1800 B.C.) in the Norte Chico region of Peru. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(13), 4945–4949. https://doi.org/10.1073/pnas.1219425110
Hakluyt, R. (2014). Another testimony concerning the notable discoveries made by the English, taken out of the second book of the Decades of Peter Martyr of Angleria. En The principal navigations, voyages, traffiques and discoveries of the English nation (pp. 139–140). Cambridge University Press. (Trabajo original publicado en 1589).
Larranaga, N., van Zonneveld, M., & Hormaza, J. I. (2021). Holocene land and sea-trade routes explain complex patterns of pre-Columbian crop dispersion. New Phytologist, 229(3), 1768–1781. https://doi.org/10.1111/nph.16936
Marcilhacy, D. (2013). América como vector de regeneración y cohesión para una España plural: «La Raza» y el 12 de octubre, cimientos de una identidad compuesta. Hispania, 73(244), 501–524. https://doi.org/10.3989/hispania.2013.015
Morison, S. E. (1942). Admiral of the ocean sea: A life of Christopher Columbus (Vols. 1–2). Little, Brown and Company.
Parry, J. H. (1963). The age of reconnaissance: Discovery, exploration and settlement, 1450–1650. Mentor Books.
Phillips, W. D., Jr., & Phillips, C. R. (1992). The worlds of Christopher Columbus. Cambridge University Press.
Rachum, I. (2004). Origins and historical significance of Día de la Raza. European Review of Latin American and Caribbean Studies, (76), 61–81. https://doi.org/10.18352/erlacs.9685
Reding Blase, S. (2018). Testimonios sobre canibalismo en la carta del Dr. Chanca al cabildo de Sevilla. Revista de Historia de América, (154), 135–148. https://doi.org/10.35424/rha.154.2018.42
Richey, M. (1992). The navigational background to 1492. The Journal of Navigation, 45(2), 266–284. https://doi.org/10.1017/S0373463300010778
Rodríguez González, A. R. (2021). Urdaneta y el tornaviaje: El descubrimiento de la ruta marítima que cambió el mundo. La Esfera de los Libros.
Sociedad Geográfica Española. (s. f.). El tornaviaje: Andrés de Urdaneta (1564–1565). https://sge.org/publicaciones/articulos/el-tornaviaje-andres-de-urdaneta-1564-65/
Universidad de Oxford. (s. f.). The mariner’s astrolabe: An iconic instrument. History of Science Museum. https://www.cabinet.ox.ac.uk/mariners-astrolabe-iconic-instrument-1
Valadez Azúa, R., Rodríguez Galicia, B., & Pérez Roldán, G. (2021). Origen y dispersión del guajolote doméstico en Mesoamérica: Una conjunción de factores ambientales y culturales. Cuicuilco. Revista de Ciencias Antropológicas, 28(80), 105–134. https://revistas.inah.gob.mx/index.php/cuicuilco/article/view/16956
Yale Law School, Lillian Goldman Law Library. (s. f.). Treaty between Spain and Portugal concluded at Alcáçovas, September 4, 1479. The Avalon Project. https://avalon.law.yale.edu/15th_century/sppo01.asp
[1] La historia del nacimiento de este concepto esta más ampliamente tratado en: Mondragón Cobos, Maru (2025). El mito del sistema de castas. Revista Forja para el Bien Común, (49), 12–14. https://revistaforja.org/el-mto-del-sistema-de-castas/
[2] Para profundizar en este tema se recomiendan dos trabajos publicados en Forja: López Rodríguez, J. C. (2025). A propósito del 12 de octubre. Revista Forja para el Bien Común, (50). https://revistaforja.org/a-proposito-del-12-de-octubre/
López Rodríguez, J. C. (2025). Resurgimiento de la civilización hispánica. Revista Forja para el Bien Común, (51). https://revistaforja.org/resurgimiento-de-la-civilizacion-hispanica/
Cita este artículo
Mondragón, M.,(2026, octubre 12). 1492, ir, volver, regresar. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/1492-ir-volver-regresar







