El Acontecimiento Guadalupano, ocurrido del 9 al 12 de diciembre de 1531, tuvo, y continúa teniendo, efectos, frutos y consecuencias que superan el furor del momento en que ocurrieron las Apariciones.
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El Acontecimiento Guadalupano, ocurrido del 9 al 12 de diciembre de 1531, tuvo, y continúa teniendo, efectos, frutos y consecuencias que superan el furor del momento en que ocurrieron las Apariciones.
Los primeros 300 años de vida de los países que conforman Hispanoamérica transcurrieron en paz, con un gran desarrollo humano, económico y social que englobó a todos los estratos, órdenes e instituciones sociales, cívicas y políticas.
En el instante en que la Divina Imagen de la Virgen de Guadalupe aparece asombrosamente “pintada” en el Ayate de Juan Diego, María Santísima inicia, desde su casita sagrada, la configuración de todo un país, México, y de toda una nación, Hispanoamérica.
El Novenario Continental representa uno de los acontecimientos más significativos en la articulación de la identidad hispanoamericana, donde la tradición católica española y las realidades del Nuevo Mundo convergieron para crear una expresión única de fe y cultura.
La idea de ser parte de una potencia económico-militar a nivel mundial es seductora, pero ¿responde realmente a nuestra vocación histórica y cultural como mexicanos y latinoamericanos?
La Virgen María se apareció en el cerro del Tepeyac de la Ciudad de México, del sábado 9 al martes 12 de diciembre de 1531.
Al aproximarse el quingentésimo aniversario de las apariciones, resulta más oportuno que nunca el desplegar una gran cruzada de conversión y adhesión a los auténticos valores que dan sentido a nuestras naciones.