El humanismo político moderno, como corriente de pensamiento ético-político contemporáneo, se configura como una respuesta crítica a las crisis del siglo XX y XXI —desde el totalitarismo hasta la deshumanización inducida por el neoliberalismo y el socialismo— colocando al ser humano, en su dignidad irreductible y en su dimensión relacional, como eje central de toda acción pública.




