A la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, este ensayo analiza la profunda dimensión teológica, ética y social de la pobreza, mostrando cómo la opción por los pobres no constituye una estrategia asistencial, sino una exigencia del Evangelio y un camino indispensable para construir una sociedad más justa, fraterna y verdaderamente humana.






