Magnifica Humanitas ¿la nueva Pacem in terris?

Guillermo Huerta Juárez

Magnifica Humanitas ¿la nueva Pacem in terris?
Este ensayo analiza la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV en continuidad orgánica con Pacem in terris de Juan XXIII, destacando su pertinencia ante los desafíos contemporáneos. Mientras la encíclica de 1963 respondía a la amenaza nuclear y la Guerra Fría, el nuevo documento aborda riesgos emergentes como la Inteligencia Artificial (IA), la desinformación y la crisis del multilateralismo.

I. El comentario que se convirtió en el punto de partida

Tanto en la edición especial del Podcast “Descifrando a León” (Martínez, San Martín & De Urquidi, 2026) como en su artículo para el diario español ABC, el periodista y vaticanista Jaime Martínez Brocal señaló que la primera encíclica del Papa León XIV “pasará a la historia por ser una nueva ‘Pacem in terris’” (Martínez, 2026).

Propuesta no alejada de la realidad, puesto que Su Santidad León XIV hace un llamado a la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, además de señalar otros aspectos referentes a la crisis actual del sistema multilateral y el resurgimiento del derecho del más fuerte; o bien que vivimos en un mundo que se encuentra en beligerancia permanente, con una Tercera Guerra Mundial que es combatida por partes como señalaba su antecesor el Papa Francisco.

Este ensayo profundizará la relación entre esta encíclica y Pacim in Terris, de San Juan XXIII, del año 1963, sumándose a otros trabajos que se enfocan en la Inteligencia Artificial, el desarrollo tecnológico y la actualización de la Rerum Novarum.

II. Un mundo entre dos bloques, el llamado de San Juan XXIII a la paz y un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana

San Juan XXIII fue coronado sucesor de San Pedro en 1958, en el momento histórico post guerras, donde la humanidad venía de la hecatombe de los holocaustos, de la destrucción y una desesperanza a la que se sumaba la amenaza nuclear y a la división entre dos sistemas económicos y políticos antagónicos que habían resultado ganadores de la contienda.

Si bien su pontificado fue uno de los más cortos en la historia de los pontífices de los siglo XX y XXI, cinco años, tuvo un sin número de situaciones que lo convirtieron en “un verdadero torbellino, o casi mejor, un continuo ciclón” (BERNA, 2003, p. 345) para señalar algunos: a) la convocatoria y la primera sesión del Concilio Vaticano II; b) la construcción del Muro de Berlín; c) la Guerra de Vietnam; d) los procesos de descolonización en Asia y África (con sus respectivos conflictos armados); e) la crisis de los misiles en Cuba; f) el inicio de la carrera espacial; entre otros. Incluso a unos meses de fallecido, en noviembre de 1963 caería asesinado John F. Kennedy.

En este contexto, Pacem in terris se convierte en el testamento espiritual de este santo pontífice canonizado en 2014, un documento que es parte integral del magisterio de la Doctrina Social de la Iglesia, mismo que hace un llamado a la paz entre los pueblos, pero no una paz impuesta, sino fundada en la verdad, en la justicia, el amor y la libertad.

III. Las primeras palabras de un nuevo pontificado: ¡La paz esté con todos ustedes!

El 8 de mayo de 2025, tras un breve Conclave, el hasta entonces cardenal Prevost salía al balcón principal de la Basílica de San Pedro para dirigirse por primera vez a los fieles católicos y al mundo entero tras haber adoptado un nombre con gran significado, León.

“¡La paz esté con todos ustedes!

Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el Buen Pastor, que ha dado la vida por la grey de Dios. También yo quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, llegara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. ¡La paz esté con ustedes!

Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente.” (León XIV, 2025)

Con estas palabras inauguraba su pontificado y ya ambas acciones, el nombre elegido y las palabras preparadas “consciente de que con toda probabilidad puede ser electo en la sesión de la tarde” (O’Connell y Piqué, 2025, p.250) marcaría los ejes de su ejercicio pastoral y de esta, su primera encíclica. Así el matemático oriundo de Chicago; primer estadounidense; primero con doble nacionalidad, peruana; el primer agustino; de los pocos que ha sido superior general de su orden; el misionero; el obispo de una diócesis no de importancia en el siglo como sus antecesores (Cracovia, Múnich y Buenos Aires) abría un nuevo periodo en la Iglesia Católica.

Pero ese llamado no fue un llamado al vacío; ha sido un recordatorio constante en sus diversos documentos, entrevistas, audiencias, ángelus y homilías. Ha sido claro, buscar la paz no únicamente a costa de la vida de inocentes, una paz por medio del dialogo y la solución de conflictos, no de la violencia o del conflicto armado. Particular ha sido el desacuerdo que ha tenido con el presidente del país que lo vio nacer, Donald Trump.

A diferencia de Pacim in terris, Magnifica humanitas no es un legado al final, sino la guía de ruta de lo que será el pontificado de León XIV, donde propone reencontrarnos como humanidad, la búsqueda del bien común y la paz a través de los encuentros y el dialogo; sin dejar de observar los nuevos tiempos y la nueva época, ya que como señala el Sumo Pontífice “cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad.” (León XIV, 2026, n. 1)

IV. Continuidad orgánica y profundización doctrinal ante el ‘res novae’

Como se puedo observar, ambos documentos ocurren en momentos históricos y realidades distintas, no se puede negar que tanto Pacem in Terris (PT) como Magnifica humanitas (MH) tienen una continuidad orgánica y el Papa León XIV profundiza las enseñanzas dejadas por su antecesor en su última encíclica. 

A continuación, desarrollaremos algunos puntos en relación a la mencionada continuidad.

1. La Paz Mundial: Del Desarme Nuclear al Desarme Digital.

Mientras PT respondió al peligro de la aniquilación nuclear durante la Guerra Fría, MH actualiza esta preocupación ante el desarrollo de sistemas de armas con autonomía operativa. En este sentido MH sostiene que confiar decisiones letales a algoritmos vacía de moralidad al conflicto y baja el umbral para el uso de la fuerza; ya que, en la época de los dos bloques nucleares, al menos una persona tenía la decisión o no de iniciar el conflicto, lo que lo llevaba a decidir con un sentido de responsabilidad y de supervivencia.

Pero en la actualidad, remarca León XIV, el “juicio moral no se puede reducir a un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y reconocimiento del otro como persona” (2026, n. 198); por lo que no se puede reducir a las víctimas a simples datos o daños colaterales; sentenciando: “No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable” (ídem).

Por otra parte, PT estableció que la paz internacional no puede basarse en el equilibrio de fuerzas militares, sino únicamente en la confianza recíproca, mientras que MH retoma este principio, advirtiendo que en la era de la Inteligencia Artificial, la confianza está amenazada porque como humanidad hemos normalizado la guerra y la desinformación.

2. El Respeto al Derecho Internacional y el Multilateralismo.

PT fue pionera al proponer la necesidad de una autoridad pública de alcance mundial con el consentimiento de todas las naciones para resolver problemas que los estados individuales no pueden afrontar, como la seguridad global; sin embargo, en la actualidad se vive una crisis del sistema multilateral, ya que este se ha vuelto desordenado y conflictivo, surgiendo división y desconfianza, generando el resurgimiento del derecho del más fuerte.

A la par, estamos en una época donde el poder ya no solo reside en los estados, sino en actores privados transnacionales que controlan infraestructuras digitales y datos, superando a veces la capacidad de los propios gobiernos.

En este sentido, ambos documentos coinciden en que el derecho debe prevalecer sobre los intereses; MH subraya la necesidad de marcos jurídicos internacionales y controles efectivos sobre la IA para que esta tecnología no sea utilizada para consolidar ventajas geopolíticas o comerciales que contradigan la justicia social.; por lo que es necesario regresar a la multilateralidad a que llamaba PT.

3. La Construcción de una Sociedad más Justa.

Uno de los vínculos más fuerte entre ambos es la centralidad de la persona humana y su dignidad, como sujeto de derechos y deberes inviolables; ya PT señalaba que un principio para encontrar la paz y la comunión internacional debería ser el orden que debe regir entre los hombres, enumerando y explicando cuales son, de forma enunciativa, mas no limitativa, cada uno de ellos; mientras que León XIV fundamenta su crítica al paradigma tecnocrático en esta dignidad, afirmando que el ser humano es imagen de Dios y no puede ser reducido a un dato o a un recurso explotable.

Entre los derechos de los hombres que señala PT, está el “derecho natural a que se le facilite la posibilidad de trabajar y a la libre iniciativa en el desempeño del trabajo” (Juan XXIII, 1963, n. 18), destacando la elevación del mundo laboral como un signo de los tiempos; MH actualiza esta defensa frente a la transición digital, denunciando nuevas esclavitudes en las cadenas de producción de la IA (como el etiquetado de datos mal pagado y la extracción peligrosa de minerales).

Por último, ambos documentos enseñan que la economía debe estar subordinada al bien común, que es común en toda la Doctrina social de la Iglesia, pero PT enfatiza la participación de todos en los beneficios de la cultura, mientras que MH exige un acceso igualitario a la tecnología y la formación, para que la brecha digital no cree nuevas formas de exclusión estructural.

4. De la guerra como ‘absurdo’ a superar la teoría de la ‘guerra justa’.

Los dos documentos muestran una evolución desde la advertencia sobre la irracionalidad de la guerra en la era nuclear hasta la petición explícita de superar la teoría de la ‘guerra justa’ en la era de la inteligencia artificial.

En el caso de PT, fue un llamado ante el contexto de la Guerra Fría y el desarrollo de armas atómicas, por lo que consideró que en la era de la energía atómica resulta ‘un absurdo’ sostener que la guerra sea un medio apto para resarcir derechos violados; que las relaciones internacionales no deben regirse por la fuerza de las armas, sino por la verdad, la justicia y la solidaridad; y que la paz no puede basarse en el equilibrio de fuerzas militares, sino únicamente en la confianza mutua entre las naciones.

Mientras que MH profundiza en la crítica a la guerra, vinculándola a los nuevos desafíos tecnológicos, por una parte reitera explícitamente la necesidad de la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, denunciando que ha sido invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier conflicto e intervención militar; mantiene el derecho a la legítima defensa, pero entendido únicamente en su sentido más estricto, es decir, cumpliendo las condiciones que señala el numeral 2309 del Catecismo de la Iglesia Católica, tal y como lo recordó el Papa Francisco en Fratelli Tutti.

También advierte que la tecnología actual y la IA no hacen que la guerra sea moralmente aceptable, sino simplemente más rápida e impersonal, lo que baja el umbral para el uso de la violencia y reduce a las víctimas a meros datos. Ante esto sostiene que la humanidad cuenta hoy con instrumentos mucho más eficaces que las armas para afrontar los conflictos, específicamente el diálogo, la diplomacia y el perdón.

5. La respuesta que debemos dar los cristianos, seguir las normas de acción temporal para lograr la Civilización del Amor.

Ambos pontífices, como lo hicieron sus antecesores, no solo se limitaron a denunciar las problemáticas de su época, hicieron un llamado para dar una respuesta y cambiar las situaciones.

San Juan XXIII hizo un llamado a los católicos “a participar activamente en la vida pública y colaborar en el progreso del bien común de todo el género humano y de su propia nación” (1963, n. 146), pero no solo con el deseo de promover el bien.

Llama a formarse en la idoneidad técnica, en la cultura científica; a ser coherencia entre la fe y la conducta; fortalecer los principios que generan el bien común y la colaboración con otros cristianos o “con otros hombres que, aun careciendo por completo de la fe cristiana, obedecen, sin embargo, a la razón y poseen un recto sentido de la moral natural” (Juan XIII, 1963, n. 157), no por nada esta encíclica fue la primera que fue dirigida también a todos los hombres de buena voluntad.

Ante las situaciones que se viven al iniciar el segundo cuarto del siglo XXI, León XIV recupera un concepto que acuñó San Paulo VI, pero que lo difundió con más valentía San Juan Pablo II ‘la civilización del amor’; señala que la interdependencia tecnológica actual debe transformarse en una solidaridad elegida para evitar que la proximidad digital se convierta en una fuente de nuevas agresiones.

Después de citar a J.R.R. Tolkien, en una clara referencia oculta a la empresa Palantir, el sucesor de San Pedro propone “cinco vías de responsabilidad cotidiana y pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo” (León XIV, 2026, n. 213).

Cuidar nuestras palabras para no herir a otros; no buscar una paz cualquiera mediante la ausencia del conflicto, sino una paz que nazca de la justicia social; dejar de ser cómplices con el silencio y mirar a las víctimas; evitar un idealismo político para ser consientes de la realidad; ejercitar el dialogo; y por último, la necesidad de reformar los organismos internacionales, en especial de la ONU, ante su debilidad actual.

Pero la final, lo que mantiene esa continuidad orgánica, no importa la época o las situaciones particulares que se vivan, es la oración, ya que ante todo, la paz proviene de Dios; al final el Papa León XIV retoma el Magnificat, un canto de esperanza, para que en unión a María tejamos esperanza para el mundo.

V. Conclusión.

Concentrar en unas cuantas palabras lo que señala todo el quinto capítulo de Magnifica humanitas puede llevar varios ensayos, además la encíclica parte de un recorrido histórico de la Doctrina Social de la Iglesia, hace un análisis de los principios de la misma; continúa señalando los peligros y riesgos existentes en el desarrollo y programación de la Inteligencia Artificial que pudieran generar graves repercusiones a la dignidad de la persona humana y vulnerar sus derechos; para finalmente, adentrarse en un peligro más grave, la perdida de la paz mundial; es en este punto donde la hipótesis y aseveración planteada en el antecedente del presente ensayo, y lo desarrollado en el mismo cobra fuerza.

Esta encíclica no es una nueva versión de la Rerum Novarum, ni de Pacem in terris; es una continuación orgánica de la Doctrina Social de la Iglesia; es un llamado a la paz en un mundo donde los estados ya perdieron la exclusividad de la fuerza armada, existe una crisis del multilateralismo, consecuencia de la debilidad en los organismos internacionales y la entrada de poderes económicos que juegan nuevos papeles de control, ya no son de dos bloques antagónicos, son diversos jugadores en el tablero político internacional, nuevos actores que polarizan y  crean división.

Se puede concluir, que, al igual que los demás escritos pontificios, pasará a la historia como un referente de la voz moral de la Iglesia ante los desafíos de la humanidad, sea ante la invención de la máquina de vapor, de la bomba atómica, o de algoritmos que pueden deshumanizar o extinguir a la humanidad.

Este ensayo invita a profundizar en otros puntos tratados por el Papa León XIV; aquí se abordaron los de la paz; ya que el mismo es un documento teológico, filosófico, antropológico, económico, histórico, tecnológico, ético, sociológica, pero, sobre todo, profundamente humano y actual.

Sirva entonces este documento para alimentar ese deseo, pero aún más, para “recuperar con fuerza esta visión: la civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente” (León XIV, 2026, n. 89).

 


Referencias:

Berna, Á. (2003). Acontecimientos y conmemoraciones. El momento histórico de la encíclica Pacem in terris. Anuario De Historia De La Iglesia, 12, 345-355. https://dadun.unav.edu/server/api/core/bitstreams/97304f17-7d60-42cc-964c-4197d1e3148b/content

Juan XXIII. (1963). Pacem in terris [Carta encíclica]. https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html

León XIV. (2025). Bendición apostólica «Urbi et orbi» [Mensaje]. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/urbi/documents/20250508-prima-benedizione-urbietorbi.html

(2026). Magnifica humanitas [Carta encíclica]. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html#_ftn203

Martínez Brocal, J. (25 de mayo de 2026). León XIV pide en su primera encíclica «desarmar la IA» y superar «la teoría de la ‘guerra justa’». ABC. https://www.abc.es/sociedad/leon-xiv-cambia-doctrina-sobre-guerra-primera-20260525112028-nt.html

Martínez Brocal, J; San Martín, I.; De Urquidi, J.M. (2026, mayo 25). Especial: ¡La primer Encíclica del Papa! Evento histórico de lanzamiento y primeras reacciones [Descifrando a Léon]. Spotify. https://open.spotify.com/episode/2g0g3ZO6HMjxKaMcyrexnB?si=ZIk-wYnuQ2ScaKMQ-buWaQ 

O’Connel, G., y Piqué, E. (2025). El último Cónclave: La sorpresa final de Francisco: La elección del papa León XIV. Ed. Arpa. Versión Kindle.

Cita este artículo

Huerta Juárez, G., (2026, junio 24). Magnifica Humanitas ¿la nueva Pacem in terris. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/magnifica-humanitas-la-nueva-pacem-in-terris/

 

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