Contestar el teléfono mientras redactamos un correo, al mismo tiempo que vemos nuestros mensajes de WhatsApp o revisamos la agenda en la que tenemos conexiones a webinars, cursos, talleres y reuniones, además de estar pendientes de nuestras redes sociales, es un reflejo de la multitarea que en esta sociedad moderna es altamente valorada y promocionada como un sinónimo de eficiencia. Esta dinámica la hemos integrado tanto a nuestra vida diaria que ahora suele pasar desapercibida, se ha vuelto un hábito que al final del día nos hace sentir “útiles” por esta sensación de hacer muchas cosas, pero pocas veces evaluamos o analizamos el impacto que puede tener en nuestra salud y calidad de vida.
¿Realmente será que estamos siendo eficientes? ¿Cómo asimila nuestro cerebro esta actividad? La psiquiatra española, Marian Rojas Estapé, comenta que el cerebro puede y es capaz de captar mucha información de manera superficial pero no de retenerla, por lo que cuestiona el mito de la eficiencia promovida por la multitarea, pues apoyada en la neurociencia refiere que esto provoca una alternancia continuada de la atención y eso, a su vez, conlleva a una atención distorsionada, además de un cansancio mental que al final del día hace que las personas se sientan agotadas.
Por otra parte, se observa una conexión excesiva y dependencia a los medios digitales, teléfonos, computadoras, etc. Si bien el desarrollo tecnológico promete eficiencia y simplificación de tareas, es tanta la información la que recibimos que muchas veces nos cuesta trabajo retener, ordenar y aterrizar esa información, sufrimos de “conectivitis”: mucho internet, poca implementación, no aterrizamos lo que aprendemos y eso se ha vuelto un problema pues podemos “saber mucho” pero no lo vemos traducido de manera tangible en nuestro mundo real o nuestro entorno.
Como consecuencia de este desgaste que provoca la conexión excesiva van surgiendo nuevas problemáticas mentales como es el caso de la NOMOFOBIA, que es el miedo irracional al no tener conexión a internet o el móvil o algún dispositivo a la mano.
Algunas de las características de este padecimiento las vemos en lo cotidiano al estar interactuando con las personas, hay quien no puede dejar de mirar el móvil revisándolo constantemente y otros más han dejado de hacer otras actividades por esta necesidad de estar conectados.
Recuerdo una experiencia con mis alumnos: tuvimos la oportunidad de salir de campamento, el lugar era precioso, mucha vegetación, alberca, caminata y la gran mayoría de ellos prefería estar dentro de la tienda de campaña jugando o posteando en sus redes sociales. ¿Qué decir cuando se quedaron sin señal? A pesar de ello no concebían la opción de apagar el móvil. Otros más, se duermen en clase porque aseguran dormir tarde por estar conectados, lo que impacta en su desempeño escolar.
La pandemia vino a acentuar esta dependencia al internet. Si bien fue una alternativa que nos permitió seguir comunicados y en nuestros proyectos laborales, educativos, de recreación, etc., nos metió en una dinámica de dependencia y disponibilidad pues sin importar los horarios, en todo momento había que hacer o resolver algo por medio de los medios digitales.
Otro elemento que complica aún más los problemas que se derivan de la multitarea y la conexión excesiva (relacionados entre sí) es la llamada cronopatia, es decir la obsesiva preocupación por aprovechar al máximo el tiempo.
Este elemento encuentra en la multitarea una oportunidad para satisfacer esta necesidad de sentirse ocupado y haciendo cosas de provecho pero a menudo quienes padecen de cronopatia dejan de disfrutar los momentos de descanso y recreación, manteniéndose todo el tiempo en modo alerta al mismo tiempo que afectan su salud mental.
En el libro Tráguese ese sapo de Brian Tracy, sobre la administración del tiempo y los recursos, el autor plantea iniciar el día atendiendo las tareas que son más complicadas o que implican un mayor esfuerzo mental, ya que superado eso estaremos más tranquilos y equilibrados para atender el resto de tareas, aquellas que son más sencillas o implican un esfuerzo menor. Gary Keller en su libro Solo Una Cosa sugiere el enfoque en una tarea específica para el cumplimiento de objetivos de una manera más sencilla y exitosa. Así como estos autores, seguro existen otros que nos pueden ayudar a superar estas dinámicas y dependencias a través de diversos recursos.
Ante la dinámica social tan acelerada que llevamos, es importante plantearnos retos y cuidados de nuestra salud mental en todos los niveles. Los expertos sugieren algunas tareas que nos permiten superar estas dinámicas perniciosas, como el establecer horarios para responder mensajes; dar el espacio suficiente a la buena alimentación; realizar ejercicio y la planeación de actividades recreativas en donde los aparatos móviles y la necesidad de estar resolviendo todo 24/7 no sean los protagonistas.
¿Te ha pasado? ¿Te has sentido identificado?
Referencias:
Rojas, M. (2016, 10 junio). EDUCAR OFFLINE. Marian Rojas Estapé. https://marianrojas.com/educar-offline/





