La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anuncia una expansión histórica del sistema eléctrico, basado principalmente en Energías Renovables (EERR). Propone agregar 32 mil MW de nueva capacidad para 2030, donde el 70% provendrá de fuentes renovables. Menciona que se hará con inversión pública a través de la CFE y con participación privada.
El título deberíamos ponerlo con signos de interrogación. Primero, porque el anuncio representa un reconocimiento explícito de los errores y rotundo fracaso de la política energética de López Obrador quien con su contrarreforma de 2024, regresó la política energética a la visión estatista y centralista de los 60s. En segundo lugar, porque este objetivo solo podría realizarse con amplia participación de la iniciativa privada, pero que con la legislación vigente NADIE va a entrarle.
López Obrador anuló la transición energética ordenada por la Ley que establecía la hoja de ruta para un avance sustancial en generación de energía eléctrica por medio de EERR. Buscaba además, utilizar en mayor escala el exceso de combustóleo producido por la baja eficiencia de las refinerías mexicanas. El combustóleo es el combustible más sucio y contaminante del mundo.
Es importante recordar la ruta ilegal e inconstitucional que usó AMLO.
En febrero del 2021 envió al Congreso la” iniciativa preferente” con reformas a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) que fue aprobada por Morena y sus aliados en ambas cámaras. El cambio principal ordenaba dar prioridad al despacho de energía generada por la CFE, (la LIE establecía preferencia de despacho de acuerdo al menor costo de generación que en ese momento lo tenías productores privados de EERR y plantas de Ciclo Combinado, con costos mucho más bajos que la CFE).
Varios productores privados se ampararon porque implicaba cambiar las reglas a mitad del partido con graves consecuencias y pérdidas a sus inversiones. Gracias a estos litigios judiciales, lograron detener en parte esta grave violación pero el daño fue realmente irreparable.
En abril del 2022, AMLO propuso la reforma constitucional para tratar de sostener sus reformas a la LIE (la carreta delante de los bueyes) pero NO OBTUVO la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
Finamente AMLO propone la reforma constitucional en 2024, después de la elección presidencial. Hay que recordar SIEMPRE, que el INE y el TEPJF en un acto de barbarie, otorgaron a Morena y aliados una mayoría calificada ficticia, ilegal e inconstitucional en la Cámara de Diputados y que en la Cámara de Senadores, la obtuvieron amenazando y comprando a senadores electos del PRD y del PAN. Con esta mayoría espuria que pasará a la historia como el mayor fraude electoral en México, AMLO logró la contrarreforma energética que anuló la de Peña Nieto del 2013.
Es importante recordar también que Claudia Sheinbaum era ya presidenta electa, que NO era una reforma propuesta por ella y que nunca se había dado en el pasado una reforma constitucional de gran calado en este período de transición. Seguramente a ella no le queda más que decir que estuvo de acuerdo, pero la triste realidad, es que se revela la absoluta subordinación de la presidenta a quien realmente manda. López Obrador. Una vergüenza.
Esta reforma de marras cambió el orden de despacho para dar preferencia a plantas de la CFE (combustibles fósiles), desplazando a proyectos de EERR privados, afectando su rentabilidad y en la práctica frenando TODOS los proyectos en curso de aprobación y de instalación.
En 2020 el Centro Nacional de Control de Energía, canceló pruebas a 17 centrales eólicas y solares. Se eliminaron las “subastas” que se habían convertido en el principal mecanismo para impulsar las EERR en el país. Se cancelaron también las “rondas petroleras” y se modificaron todas las reglas vigentes para favorecer a PEMEX y a la CFE, violando la libre competencia en el mercado además, incumpliendo normas establecidas en el T-MEC. Finalmente, el ejecutivo eliminó la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
México no alcanzó la meta comprometida a nivel internacional en la Convención Marco de Cambio Climático para la generación del 35% mediante EERR en 2024 ni tampoco la meta de reducción de emisiones en 2025 y para empeorar más la situación, promovió el uso de combustóleo sucio y contaminante en las termoeléctricas chatarra de la CFE.
Hay que decirlo con todas sus letras: AMLO destruyó y frenó las EERR y la transición energética y promovió mayor emisión de contaminantes a la atmósfera.
Resulta el colmo del CINISMO que con estos antecedentes la presidenta y la Secretaria de Energía salgan con su sonrisita, a dar el anuncio de un PLAN HISTÓRICO DE EXPANSIÓN del Sistema Eléctrico Nacional, basado en EERR.
Para que los objetivos de este “Plan Histórico” se cumplieran, tendría que promoverse nuevamente una reforma constitucional y legal en materia energética mucho más parecida a la de Peña Nieto, que le diera certidumbre a la inversión y mayor eficacia a PEMEX y a CFE. Esto, evidentemente no va a pasar. La presidenta no tiene la fuerza ni el coraje para quitarse el yugo y los complejos de su verdadero jefe, López Obrador.
El “Plan Histórico” de Sheinbam es en realidad un ENGAÑO.
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Luege, J., (2026, junio 29). Energías renovables. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/energias-renovables





