EL DOCTOR JOHN MONEY
Aún más próximo a nuestro tiempo es el caso de los hermanos Bruce y Brian Reimer. El Dr. John Money sostenía que las diferencias entre niño y niña eran causadas por la forma de criar a los menores y que las características sexuales no estaban biológicamente determinadas antes de los dos años. Su propuesta era que no hay diferencias antes de esa edad y que en esa etapa se puede “programar” a que un recién nacido sea varón o hembra, si se educa de una forma u otra.
El Caso Perfecto
En 1956 se presentó la familia Reimer ante el afamado científico, después de que la pareja oyó una entrevista en la que Money explicaba su teoría. Sin tener plena conciencia de las consecuencias, esta familia canadiense presentó al psicólogo la oportunidad de demostrar la validez de su teoría. Los esposos Reimer habían tenido gemelos idénticos completamente saludables. A la edad de 6 meses decidieron que los niños deberían ser circuncidados. La operación del primero, Brian, fue un desastre por una falla en el equipo usado en la sala de operaciones. La circuncisión resulto en la total destrucción del pene del bebé. Naturalmente, el segundo no fue sometido al procedimiento.
Meses después, cuando los padres escucharon los postulados de Money, lo consultaron tratando de solucionar el problema de su hijo.
El afamado científico aseguró que podía lograr que Brian creciera como una niña normal.
Se realizó una castración completa y se le formo una vagina artificial. Se le cambió el nombre a Brenda, se le hizo usar el pelo largo, a ponerle vestidos y darle muñecas para jugar. Al mismo tiempo, el gemelo fue criado como un varón normal. El doctor siguió a esos niños por años, teniendo consultas con los padres y los infantes. Sus reportes eran sorprendentes. Ambos niños, escribió el médico, eran normales para el sexo asignado y su reporte fue aceptado por la comunidad científica, sin mayor evidencia que su palabra sustentada en su fama. En base a este reporte otros muchos pequeños con genitales ambiguos tuvieron procedimientos similares. Nació la cirugía de re-asignación de sexo.
El Resultado del Experimento con los Niños
El Dr. Money nunca reportó que “Brenda” prefería orinar de pie y tenía actitudes bruscas en la escuela, lo que le ganó el apodo de “la mujer cavernícola”, así como graves problemas de adaptación social. Mucho menos el doctor reportó el abuso sexual que los gemelos sufrían en las “citas médicas” en las que los evaluaba. En la adolescencia “Brenda” supo lo que sucedió. Cambió su manera de comportarse y vestirse. Se hizo cirugía para remover los senos que se le habían hecho crecer a base de hormonas artificiales y, a partir de ese momento, se convirtió en David. Decidió dar su testimonio en varias entrevistas. En una de ellas se le preguntó ¿Cuál era el consejo que daba a los padres que estuvieran en situaciones similares?
Su respuesta fue clara: “Dejen al niño ser. Amen al niño sin importar nada. No traten de jugar a ser Dios…
Hay una buena probabilidad que destruyan la vida y para entonces es demasiado tarde, el daño ya está hecho”. David tuvo problemas psicológicos y sociales el resto de su vida. Terminó suicidándose a la edad de 38 años. Su hermano Brian también murió prematuramente por una sobredosis.
El Fin de la Tragedia
El Dr. Money nunca retractó sus publicaciones, nunca fue llevado a juicio y nunca fue denunciado por la mayoría de los científicos que lo habían aplaudido. Murió con demencia a la edad de 84 años. Lo único rescatable fue que las cirugías que se habían indicado para los niños con genitales ambiguos dejaron de practicarse, siguiendo la “ciencia” del momento.
Hasta el momento hay quienes aseguran que el sexo es “asignado” al momento de nacer y que no es determinado por la biología propia de los dos sexos. Siguen ciegamente una “ciencia” que no está basada en hechos.
El verdadero peligro de la sociedad no es “seguir la ciencia”, sino en distorsionar la ciencia en base a premisas ideológicas, en vez de sustentarla en hechos y observaciones racionales.
Paradójicamente, a los pocos días de su fallecimiento, la Academia Internacional de Investigación del Sexo ofreció una elegía para honrar al causante de la tragedia de los niños Reimer. El más justo reconocimiento para este hombre hubiera sido equipararlo con el Dr. Joseph Mengele, quien tampoco nunca enfrentó a la justicia.
ACIERTOS Y ERRORES EN EL COVID
El método científico en las ciencias naturales se basa en llegar conclusiones racionales basadas en observaciones objetivas. Se comienza con una o varias observaciones a las que se les da una explicación (hipótesis). La hipótesis se pone a prueba a través de uno o varios experimentos diseñados para comprobar o refutar la hipótesis. Después de eliminar las otras alternativas a la hipótesis, esta se confirma o se desecha. Muchas veces lo difícil es interpretar los resultados de los experimentos de una manera objetiva. A los científicos, al igual que al resto de los humanos les gusta tener la razón y por eso es frecuente que la interpretación de los resultados no sea siempre objetiva.
Seguir a la Ciencia en Tiempos de COVID
Durante los años de la pandemia del COVID 2019 la frase “hay que seguir a la ciencia” fue un axioma que no se discutía. Esta frase prácticamente se convirtió el lema de la administración del presidente Biden, en gran parte basándose en las opiniones del director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos, el Dr. Anthony Fauci. Fauci, en los Estados Unidos, fue la cabeza visible de los esfuerzos para frenar al virus causante de la amenaza contra la salud mundial. Muchos aciertos científicos en esa lucha lograron que se limitara el número de muertes, aunque este número es imposible de calcular con precisión.
Ciertamente difícil tener “certeza científica” en las observaciones de los resultados de los experimentos diseñados para dar apoyo o eliminar una hipótesis específica, la dificultad se multiplica cuando no se pueden diseñar experimentos, como sucede en muchas circunstancias que afectan las vidas de las personas, como son las pandemias. De aquí se desprende que muchas de las políticas públicas que se fundamentan en bases “científicas” son un ejercicio de adivinación bajo la fábula de la protección que emana de la palabra ciencia. Todos tenemos un grado de confort si actuamos en concordancia con lo que nos dicta la ciencia.
El Distanciamiento Social
Basta un ejemplo: en la mayoría de las oficinas públicas y privadas, en los bancos, en las iglesias, en las terminales y aeropuertos y en muchos otros lugares nos entrenaron a separarnos dos metros (seis pies) unos de otros. El distanciamiento social fue aceptado, al mismo tiempo que impuesto. Sin embargo, ¿de dónde se originó la distancia social de dos metros? Al inicio no se hicieron experimentos masivos para probar que la transmisión de COVID19 era menor a dos metros que a uno o a diez.
Era una medida razonable, pero no probada con rigor científico en referencia al COVID19. La fuente científica de esa medida se remonta a fines del siglo XIX.
Alrededor de un año después de iniciada la pandemia, el mismo Fauci aceptaba que probablemente 1 metro era suficiente, si las personas usaban máscaras. Esta distancia pudo haber salido de la cola de una vaca.
Los aciertos en esa campaña no pueden cegarnos ante el hecho de que también hubo graves errores que causaron algunos daños severos, especialmente en los terrenos sicológico y social. El no permitir que los niños asistieran a clases por largos meses los afectó académica y psicológicamente. Desde muy temprano en la pandemia se supo que las consecuencias de la enfermedad en los pequeños son significativamente menos graves que en los adultos.
La posibilidad de morir a causa de COVID19 en los adultos son más de 100 veces la posibilidad de muerte entre los menores de 19 años y aún menores en los más pequeños. Los políticos norteamericanos realizaron un excelente experimento, sin la intención de hacerlo. Los diferentes estados de la Unión implementaron medidas muy diferentes en sus escuelas.
Hubo estados que mantuvieron cerradas las escuelas mucho más tiempo que otros, convirtiendo las instituciones de enseñanza en frentes políticos y experimento biológico. Los resultados fueron claros:
Mantener cerradas las escuelas dañó, no solamente el aprendizaje, sino la salud mental de muchos niños, sin mejorar significativamente la salud de los estudiantes.
El estudio del instituto Cato concluye que las medidas restrictivas no mejoraron la salud de los estudiantes y sí dañaron la economía de esos estados. Curiosamente las dos posturas contradictorias ante el cierre de las escuelas aseguraron estar “basadas en la ciencia”.
Conclusiones
Los casos presentados no buscan menospreciar lo mucho de bueno y positivo que la ciencia nos ha alcanzado. Se trata de ejemplificar formas en las que la ciencia ha sido manipulada en aras de dar apoyo ideológico a ciertas falsedades: mentiras con barniz científico. Es importante no dejarse impresionar por los grandes títulos universitarios o las instituciones académicas prestigiadas que puedan avalar novedades que no se han comprobado. Citando a San Pablo en 1Tes 21-22, “examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas.” Usar el sentido común y el sano escepticismo nos ayuda a valorar si la ciencia, o cualquier otro medio, se usa para bien o para mal. La ciencia puede ser, y frecuentemente es, manipulada para apoyar puntos de vista, políticas e ideologías que solo benefician a unos pocos.
Referencias:
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Gaetano, Phil; David Reimer and John Money Gender Reassignment Controversy: The John/Joan Case. https://embryo.asu.edu/pages/david-reimer-and-john-money-gender-reassignment-controversy-johnjoan-case
BBC World Service; The Boy Who Was Brought Up As A Girl. https://www.bbc.co.uk/worldservice/people/highlights/reimer.shtml
Silberner, Joanne: The Legacy of Sex Researcher John Money (Reportado por National Public Radio). https://www.npr.org/transcripts/5549668
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Le Rome, 6 feet distancing goes back to the 1800s, March 19, 2021. https://www.wytv.com/news/daybreak/6-feet-distancing-goes-back-to-the-1800s/
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Seth Flaxman, PhD; Charles Whittaker, PhD; Elizaveta Semenova, PhD et al, Assessment of COVID-19 as the Underlying Cause of Death Among Children and Young People Aged 0 to 19 Years in the US, JAMA Network Open, Vol. 6, No. 1, January 30, 2023. https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2800816
Dr. Joel M. Zinberg, Brian Blase, Ph.D., and Casey Mulligan, Freedom Wins: States with Less Restrictive COVID Policies Outperformed States with More Restrictive COVID Policies, February 2023. https://paragoninstitute.org/public-health/freedom-wins/
Cita este artículo
Zepeda H., H., (2026, junio 24). Cuando seguir a la ciencia resulta en catástrofe. Parte II.Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/cuando-seguir-a-la-ciencia-resulta-en-catastrofe-parte-ii/
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