Este fenómeno estuvo marcado por un discurso de justicia social, redistribución de la riqueza y ampliación de derechos sociales. Sin embargo, en el contexto actual, varios de estos proyectos enfrentan un evidente desgaste, abriendo paso a un retorno de fuerzas políticas de derecha y centroderecha que se manifiesta en países como Bolivia, Chile y Argentina, entre otros.
La crisis de los gobiernos de izquierda
El auge de la izquierda latinoamericana estuvo vinculado a factores económicos coyunturales, particularmente al incremento en los precios internacionales de las materias primas (petróleo, gas, cobre, soya, entre otros).
Dichos recursos permitieron financiar programas sociales masivos que permitieron el crecimiento del “asistencialismo social” con el consiguiente fenómeno de “clientelismo” político.
No obstante, con la caída de los precios de los commodities hacia mediados de la década de 2010, el modelo comenzó a mostrar limitaciones estructurales. A ello se sumaron fenómenos como:
Crisis económicas: déficits fiscales, inflación y devaluaciones en países generadas por las políticas estatistas y populistas de estos regímenes de izquierda.
Escándalos de corrupción: como el caso Odebrecht en Brasil y Perú, la corrupción y fracaso económico del gobierno de Correa en Ecuador, que actualmente es prófugo de la justicia de su país, la corrupción inmensa de los Kirchneristas en Argentina con la destrucción de la economía de este país por sus políticas estatistas que generaron inflaciones de tres dígitos.
El despilfarro-robo en Bolivia de los gobiernos progresistas-socialistas del partido MAS (movimiento al socialismo ) de Evo Morales y del Presidente Arce.
La incompetencia del Socialista Boric en Chile, así como la corrupción, la promoción del odio social; y el narcoterrorismo de Petro en Colombia y Maduro en Venezuela han socavado la agenda trazada por los movimientos agrupados en el foro de Sao Paulo y el grupo de Puebla y la desaparición de la iniciativa ALBA (Alianza Bolivariana) promovida por el Socialismo del Siglo XXI.
El avance de la derecha
El desencanto con la izquierda ha sido capitalizado por nuevas expresiones políticas de derecha que proponen un modelo de desarrollo económico con libertad de empresa, lucha firme contra la inseguridad, la corrupción y propuestas de valores fundamentales para la sociedad que incluyen a la familia y la vida.
Así, en Argentina, el triunfo de Javier Milei significó la llegada de un proyecto libertario que cuestiona el rol tradicional del Estado y propone una reestructuración radical del modelo económico.
En Chile, partidos y líderes de derecha han retomado protagonismo político, destacándose en especial el partido Republicano de Jose Antonio Kast , presentándose como garantes de un estado con seguridad, promoción del desarrollo económico y protección de los valores fundamentales frente a la incompetencia y corrupción generadas por las políticas del presidente Boric.
En Bolivia, el fracaso del MAS (Movimiento Al Socialismo) es total: su estrepitosa derrota en las pasadas elecciones así lo confirman. La segunda vuelta electoral será disputada el 19 de octubre entre Rodrigo Paz Pereira del Partido Demócrata Cristiano y Jorge Quiroga Ramirez del partido Alianza Libre.
Brasil está en una encrucijada entre una oposición popular, (que supera al propio expresidente Bolsonaro), en contra del régimen de Lula en alianza con la dictadura judicial de izquierda, encabezada por el ministro del Supremo Tribunal de Justicia, Alexandre de Moraes, quien entre otras acciones ha impuesto una censura digital además de persecución judicial a la oposición que ya le acarreo sanciones internacionales al país.
Ecuador es liderado por gobierno de derecha encabezado por Daniel Noboa, comprometido con una lucha frontal contra el narcotráfico y la corrupción.
Perú se libero del gobierno del presidente comunista Pedro Castillo dando paso a la asunción de Dina Boluarte que, viniendo de la izquierda, ha permitido libertades ciudadanas y económicas. Vienen elecciones en este país en abril del próximo año y las tendencias dicen que se puede presentar el triunfo de la derecha.
Colombia sufre una crisis institucional muy grave por la acción continua de destrucción conscientemente provocada por parte del gobierno del presidente Petro que tiene, entre otros resultados, la muerte del joven precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, el crecimiento de los grupos narcoterroristas, con el consiguiente aumento de la violencia, la inseguridad y la incertidumbre económica. Por lo anterior es altamente probable que el proyecto socialista-progresista de Petro sea derrotado en las elecciones presidenciales y del Congreso en el primer semestre del 2026.
Finalmente, en Venezuela se mantiene Maduro gracias al uso del terror que impuso tras el escandaloso fraude electoral del año 2024. Sin embargo, la presión internacional ante las acciones constantes de violación de los derechos humanos de su población que han provocado una emigración masiva, así como sus negocios de narcotráfico y alianzas con regímenes totalitarios, está aumentando la posibilidad de una salida del poder de este grupo mafioso.
En conclusión, podemos afirmar que en la región el viraje a la “derecha” es consistente y se vera confirmado en los próximos comicios.
Habrá que ver cómo responde esta tendencia política a las aspiraciones de las naciones en las que está triunfando.
El desafío es construir políticas de estado que permitan el surgimiento de la vida, de familias fuertes, de protección y promoción de las libertades ciudadanas y los valores fundamentales que dan lugar a la construcción del Bien Común.





