México: despertar de la Ciudad del Amor

Alejandro Wiechers Rivero

México: despertar de la Ciudad del Amor
México está despertando a la participación cívico - política, con una religiosidad fresca y renovada que debe conducir, antes que nada, a una conversión interior, a la sanación de la enfermedad del espíritu, volviendo a los dos Amores más importantes de la Civilización del Amor.

Inicio de un despertar cívico – político – religioso en México

Ante la amenaza real de caer en las intrínsecamente perversas garras del comunismo [1] en México a través de las engañifas corruptas electoreras de la secta secreta MORENA -, mal llamado partido político -, en las elecciones de junio del 2024, hubo un asombroso, – y hasta podría decirse “milagroso”-, despertar de millones de mexicanos.

En este proceso surge una líder que es reconocida a nivel nacional e internacional como la verdadera Esperanza de México. Su lenguaje y su mensaje representa a decenas de millones de mexicanos en un mosaico multicultural y diverso que la procuran como la guía segura para recuperar a México.

La sociedad, con su gran diversidad cultural, racial, étnica, económica, y social, propia de un país maravilloso, se unió en un solo pensamiento: salvar las libertades, la vida, la dignidad humana, la Verdad, y la Justicia, representadas por la Democracia y la República, como dos fortificaciones que salvaguardan los Derechos Humanos fundamentales.

La colectividad se unió en las redes sociales, en las calles, en las marchas y con múltiples manifestaciones, en pleno uso de su libertad de expresión y de reunión, con el mismo encargo: rescatar a México de la dictadura autoritaria socialista comunista de la 4T, ejerciendo el derecho del voto. Muchas empresas, asociaciones civiles, culturales y de múltiples índoles, se unieron y trabajaron juntos como no se había visto en muchos años.

Una de las principales manifestaciones de un sinnúmero de mexicanos fue un expresar su preocupación a través de la oración. Millones de personas rezaban a diario, – e invitaban a rezar -, Rosarios a la Virgen junto con muchas otras fervientes y sentidas oraciones para suplicarle a Dios y la Virgen que nos salve de caer en el comunismo.

¿Qué pasó en las elecciones?

Muchos esperaban que México comenzara a brillar como una estrella deslumbrante después de las elecciones de junio 2024 por su activa participación en las marchas de la “Marea Rosa” y sus fervorosas oraciones en los últimos meses.

Sin embargo, hay que decirlo, México hoy no está preparado para brillar con un florecimiento majestuoso y principesco propio de la Ciudad del Amor. La sociedad mexicana presenta síntomas de una grave enfermedad del espíritu donde la inteligencia de muchos ciudadanos se ha corrompido con el error y la voluntad con el mal [2].

Las consecuencias de tal enfermedad tienen un gran impacto en el tejido social, tanto para propiciar su descomposición, como para dificultar el desarrollo con paz, equidad y justicia social.

La falta de salud espiritual de México compromete su capacidad de dar frutos buenos.

La realidad es que el día de hoy México está desunido y confrontado, el tejido social está roto y descompuesto. Millones le rinden culto a su dios dinero y muchos viven un individualismo y un egoísmo que deteriora y desune a la sociedad. Hay hambre, injusticia, mentira, indiferencia, – consecuencias de las 7 causas del desorden del alma: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza -, que ocasionan dolor, tristeza, muerte, enfermedad, soledad.

No resplandece el amor.

¿Cuál es la causa raíz del todo este mal y desorden social?

Nos hemos olvidado de lo más importante para la paz y el desarrollo social con verdad, libertad, justicia y caridad:

  • Amar a Dios por encima de todas las cosas. Dios siempre va primero.
  • Amar al prójimo como Dios nos ama.

México, que sufre una grave enfermedad del alma y del espíritu, requiere primero de un tratamiento eficaz para erradicar la enfermedad y devolver la salud para que México tenga Vida, y Vida en Abundancia.

Si México “resurgiera” conservando esta grave enfermedad después de las elecciones, podríamos sucumbir ante la tentación de mantener los vicios de la inteligencia dañada con el error y de la corrupción de la voluntad dañada con el mal, dando por resultado una continuidad en el amor desordenado al dinero, prolongación en las conductas individualistas y egoístas que solo pueden destruir al ser humano y al tejido social, dejando a su paso miseria, injusticia, dolor, soledad, indiferencia, que son pecados sociales que claman al Cielo.

Al final de este equivocado camino, el intrínsecamente perverso comunismo y su caballo de Troya MORENA, estarían al acecho aprovechando los abundantes pecados sociales con sus horribles daños y consecuencias de injusticia, desolación, y miseria. Seríamos otra vez presa fácil de la mentira y el engaño al encontrar a un pueblo dividido por la avaricia y la envidia.

¿Cómo se construye la Civilización del Amor?

Si bien los liderazgos son indispensables, no basta contar con un gran líder para sacar a la ciudadanía de su enfermedad, así como no basta que el director de una empresa la lleve al éxito por sí solo.

Para recuperar la salud espiritual en México es indispensable la cooperación y participación de todos y de cada uno de los ciudadanos para que, trabajando al unísono como un equipo de alto desempeño, se logren las altas metas propias de su vocación.

El camino de la construcción de la Civilización del Amor es sencillo:

  1. Volver al Amor a Dios por encima de todas las cosas, y al amor al prójimo con nos ama Dios.

Dios nos ha revelado la Verdad acerca de Sí Mismo, la Verdad acerca del hombre y la Verdad acerca de la Creación.

Gracias a esta Revelación, sabemos que Dios es la Verdad Absoluta, el Bien Absoluto, la Belleza Absoluta. Sabemos que Dios es Amor.

Gracias a la Revelación sabemos que el hombre es la criatura más amada de su Creación; que el hombre fue creado por la Trinidad Santísima – Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo -, obrando juntos: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” [3]

Gracias a la Revelación sabemos que el hombre tiene una dignidad infinita, no solo por su propia naturaleza humana, sino que su dignidad ha sido elevada a la categoría de “hijo de Dios” por adopción a la Filiación Divina.

Gracias a la Revelación sabemos que el hombre nació para amar y para ser amado, para que tenga Vida y la tenga en abundancia.

La salud espiritual personal y comunitaria consiste en que resplandezca nuestra inteligencia con la Verdad y nuestra libertad con el Bien, de acuerdo con la Revelación Divina.  

  1. Restablecer el Orden instituido por Dios

El Verdadero Amor es el único que puede restaurar todo en la Verdad, en el Bien, en la Belleza. Es el único que puede restaurar el Orden natural, el Orden Humano y el Orden Sobrenatural.

El hombre es semejante a Dios su Creador en que tiene inteligencia, – dada por Dios para conocer la Verdad -; en que tiene voluntad, – dada por Dios para hacer el Bien -; y en que tiene un corazón, – dado por Dios para amar -.

El desorden es corromper la inteligencia del hombre con el error, corromper la libertad del hombre con el mal, y corromper el corazón del hombre con el odio.

La Ciudad del Amor presupone que el ciudadano de la Ciudad del Amor empape su inteligencia con la Verdad, su voluntad con el Bien, y su corazón con el Amor, de acuerdo con la Revelación.

Dios Creador es también Legislador de todo lo creado. Dios no crea y abandona su creación a su suerte. Muy por el contrario, nos ha Revelado lo que le hace bien al hombre en lo particular, y lo que le hace bien a la sociedad, – que es la forma natural de convivencia humana, – para que ambos, persona y sociedad, lleguen a cumplir los fines para los que fueron creados en sus dos dimensiones:

  • Temporal: el Bien Común, la Paz, el Desarrollo Social con una vida digna para todos los seres humanos.
  • Trascendente: Gozar eternamente de la presencia de Dios en el Cielo.

La construcción de la Ciudad del amor precisa cimentar todo sobre la Doctrina Social de la Iglesia.

Los preciosos y preciados frutos del esfuerzo de construir una Civilización buena para todos los hombres – Civilización Universal -, y para todos los tiempos -, Civilización Atemporal -, son dos: la Paz social y la Civilización del Amor.

La Construcción de la Ciudad del Amor no sigue unas normas o criterios improvisadas por alguien muy inspirado, o inventadas por un genio.

Los católicos creemos que Dios, a través del tiempo, sigue guiando al hombre a su fin, en medio de las peripecias de la vida. Creemos que Dios mismo ha ido revelando en el tiempo la forma en que el ser humano puede construir la Cuidad del Amor. Para ello se ha servido de las Encíclicas y documentos Pontificios, principalmente las llamadas Encíclicas sociales de los últimos 200 años, recogidas y organizadas en el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” que es un trabajo encargado por San Juan Pablo II a la comisión Pontificia de Justicia y Paz, y publicado en 2 de abril del 2004.

La Doctrina Social de la Iglesia no es únicamente para los católicos. Muy por el contrario, la Doctrina Social de la Iglesia es para que todos los hombres puedan edificar una Civilización donde todos los hombres puedan vivir de acuerdo con su dignidad infinita y puedan cumplir con sus fines en las dos dimensiones: temporal y trascendente [4]

La Doctrina Social de la Iglesia sienta las bases de la sociedad en la Roca Firme y Sólida de la Revelación para que:

Para que todos tengamos una vida digna y vida en abundancia. Para que la sociedad esté ordenada a la Paz con equidad y justicia social y al Bien Común, y que todos podamos participar en su construcción.

Para que los bienes de la creación beneficien a todos los seres humanos, no nada más a los más “fuertes”, a los más “inteligentes”, o a los “abusivos”, sino también, y de manera principal, a los más débiles, pobres y vulnerables, a los descartados de la sociedad.

Para que todos podamos ayudarnos mutuamente unos a otros en su construcción, siguiendo los principios de la solidaridad y la subsidiariedad.

Para que se restablezcan los Órdenes Natural, Humano y Sobrenatural de acuerdo con la Revelación Divina. Para contar con un tejido social fuerte, anclado en las instituciones naturales, humanas y sobrenaturales:

  • Para vivir plenamente el fundamento de la familia como célula vital de la sociedad, que tiene su origen en el matrimonio entre un hombre y una mujer.
  • Para que la propiedad privada tenga un sentido social y esté basado en una moral humana y cristiana, que, junto con los principios de la solidaridad y la subsidiariedad, permita que todos los bienes de la creación lleguen a todos los hombres, incluyendo a los más pobres y vulnerables.
  • Para que el trabajo humano sea digno y que construya el progreso, basado en una economía con un sentido social y asentado en una moral humana y cristiana, que lo ordene al mayor bien del hombre, amando, respetando y cuidando la casa común.
  • Para que la iniciativa privada y la empresa, que permiten al hombre emplear sus asombrosos talentos en la construcción del presente y del futuro satisfaciendo las múltiples necesidades humanas, de oportunidad a todos los hombres de participar en la construcción de la Ciudad del Amor.
  • Para que la política, que es la más noble de las tareas humanas ya que busca el Bien Común y las condiciones para que éste sea factible y real, esté anclada en la Verdad, la Libertad, la Justicia y la Caridad, que son los cuatro valores de la Civilización del Amor.
  • Para que la autoridad política y civil, así como las leyes ciudadanas defiendan los derechos y deberes de los hombres.

La Doctrina Social de la Iglesia hace posible que la persona y la sociedad restauren el Orden establecido por Dios para el bien de todos los seres humanos.

¿Cuándo podrá México brillar como una estrella?  

No debemos sentirnos tristes, ni desesperados, ni desamparados, ni abandonados porque en esta ocasión la líder de millones de mexicanos no fuera electa Presidenta. Si no salió es que no era el momento.

¿En dónde está la respuesta del Cielo a tantas oraciones?

México está despertando a la participación cívico – política con una religiosidad fresca y renovada que debe conducir, antes que nada, a una conversión interior, a la sanación de la enfermedad del espíritu, volviendo a los dos Amores más importantes de la Civilización del Amor: el Amor a Dios por encima de todo, y el Amor al prójimo como Dios nos ama.

El milagro mexicano ya empezó y debe seguir adelante, imparable y contagioso.

Se trata de un proceso de Conversión personal al Verdadero Amor, con coherencia, congruencia y valentía para establecer orden en el alma y en el espíritu de todos los ciudadanos.

Se trata también de un proceso de Conversión comunitaria al Verdadero Amor, con coherencia, congruencia y valentía, para restaurar el Orden Natural, Humano y Sobrenatural de acuerdo con la Revelación Divina.

La construcción de la Ciudad del amor ya está en curso, pero falta mucho por hacer.

La tarea que tenemos los ciudadanos de la Ciudad del Amor para la reconstrucción de México y para el cumplimento de nuestra excelsa vocación en la construcción de la Ciudad del Amor, es vasta y trascendente, y requiere de nuestra decidida y valerosa participación para trabajar arduamente en múltiples campos, principalmente en la educación y búsqueda de instauración de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia en todas partes, así como en la defensa de los valores e instituciones del Orden Social Cristiano.

Esta elevada tarea requiere una narrativa inclusiva que provoque y propicie la unidad de todos los mexicanos con el diálogo y la participación comunitaria [5].

La Excelsa Vocación de México

La Verdadera Grandeza de México está en la Excelsa Vocación que le dio origen, Vida y sentido Trascendente a nuestra Patria.

“Cada uno de los mexicanos y latinoamericanos recibió de la Virgen en el Tepeyac la sublime vocación Misionera de llevar la Civilización del Amor a todos los confines de la tierra”. [6]

Es necesario que México como país sane primero de la enfermedad del espíritu, que vuelva al Amor Primero a Dios y al prójimo, para que su salud y lozanía permita irradiar las primicias magníficas de su Vocación con luz esplendente.

 


Referencias:

[1] Encíclica Divini Redemptoris Promissio Acerca del comunismo ateo. Papa Pío XI. 19 marzo 1937. Nefando sistema (9); Fines perversos, doctrina depravada (14)

[2] Construyendo la Ciudad del Amor. Alejandro Wiechers Rivero. Edición propia. Capítulo 11, Diagnóstico y cura de la sociedad para la construcción de la Ciudad del Amor. Páginas 77 – 86.

[3] Biblia Latinoamérica. Editorial San Pablo. Edición 137. Genesis 1, 26

[4] Pontificio Consejo Justicia y Paz, (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana.

[5] Revista Forja. Calos Anaya. Forjando un México Unido y Pacífico. https://revistaforja.org/forjando-un-mexico-unido-y-pacifico/.

[6] Construyendo la Ciudad del Amor. Alejandro Wiechers Rivero. Edición propia. Capítulo 3, Origen de la Civilización del Amor. Pág. 17.

Autor

  • Maestro en Ciencias de Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Austin, Tx, Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM, fundador de FUNDICE AC en Guadalajara, Jalisco, fundador del Instituto Feminatural AC en Guadalajara, Jalisco, autor de los libros “Desnudando el prodigio de la fertilidad humana” y “Todo sobre los métodos naturales y artificiales del siglo XXI”, 18 años en la empresa Hewlett Packard, 8 años en la empresa farmacéutica Probiomed. Inventor de 20 patentes, algunas de ellas en 6 países. Director y fundador de la empresa StepCleaner SA de CV. Inventor del Horno Solar Híbrido Multifuncional Evexia. Autor del libro “Construyendo la Ciudad del Amor”.

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