México atraviesa un momento crítico: una población dividida por preferencias políticas, graves problemas de inseguridad, violencia descontrolada, incertidumbre social y un sentimiento generalizado de desesperanza y desorientación.
Lamentablemente, estamos normalizando la rutina de la violencia, la corrupción, los robos y las confrontaciones estériles que no conducen a nada. Ante esto, debemos pensar con objetividad y exigir con firmeza a las autoridades una acción contundente contra la delincuencia.
Vivimos inmersos en un mar de información, muchas veces falsa, sobre la cual construimos juicios y tomamos decisiones. Hoy más que nunca es indispensable analizar críticamente cada contenido que recibimos. Frente a la diversidad de posturas, urge encontrar coincidencias en principios y buenas acciones para recuperar la cohesión social, sin perder el sentido común ni la calidad en el trato humano con quienes nos rodean.
Es momento de ver más allá de los partidos políticos y evaluar a las personas: sus acciones, su trayectoria y su congruencia de vida. Cuando lleguen las elecciones, busquemos a esos perfiles idóneos y apoyémoslos con nuestro voto. Es tiempo de dejar atrás el rencor, la venganza y los juicios a priori basados en noticias falsas.
Superemos las diferencias personales y políticas.
Fomentemos la convivencia sana en la familia, el trabajo y los círculos de amigos. Impulsemos una iniciativa nacional para rescatar el lenguaje constructivo y difundir información verídica que nos permita decidir correctamente.
La unidad nacional es urgente; de nada sirve manifestar inconformidades de forma aislada.
Necesitamos articular una gran convocatoria de concientización sobre la realidad actual para construir soluciones reales. Diseñemos una estrategia de comunicación y organización social que canalice estas propuestas, sumando los esfuerzos de los organismos civiles.
“Sí se puede” dice otra frase mundialista; si se puede lograr la unidad y terminar con la injusticia y la violencia; no esperemos solo a los grandes eventos deportivos o las crisis o desastres naturales para vivir la solidaridad y la subsidiariedad; podemos empezar hoy mismo por nuestra casa, el trabajo, la escuela, la comunidad; todo comienza con un saludo amable y una sonrisa alegre.
Aquí algunas ideas concretas para empezar:
Objetividad y exigencia: Demandar con propuestas claras que las autoridades actúen eficazmente contra el delito.
Filtro crítico de información: Analizar los contenidos que consumimos para no tomar decisiones basadas en noticias falsas.
Coincidencia de valores: Buscar puntos de encuentro y rescatar el trato humano directo y constructivo.
Voto consciente: Evaluar a los candidatos por su congruencia de vida y resultados, no por influencias o partidos políticos.
Cultura de paz: Dejar atrás rencores, erradicar discursos de odio y sanar la convivencia con nuestro entorno cercano.
Cita este artículo
Herrera Maldonado, J., (2026, octubre 6). ¿Y si sí? Trabajemos por la unidad ciudadana. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/y-si-si-trabajemos-por-la-unidad-ciudadana/
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