Siempre se ha sostenido que el año más difícil para un presidente de la República es el séptimo, momento en el que, tras abandonar el poder, emergen a la luz decisiones erróneas, actos de corrupción y toda clase de irregularidades en su gestión. La otra cara de esta narrativa es la que experimentan los nuevos gobernantes en sus primeros meses, tras asumir un gobierno que dista considerablemente del idílico panorama que su predecesor intentó proyectar.
El séptimo año de gobierno
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