Vivir la Navidad de manera auténtica exige un compromiso: desacelerar. No solo para evitar accidentes, sino para recuperar la humanidad que se pierde cuando vivimos como si corriéramos contra el tiempo.
Amar sin prisas. Vivamos la Navidad
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Vivir la Navidad de manera auténtica exige un compromiso: desacelerar. No solo para evitar accidentes, sino para recuperar la humanidad que se pierde cuando vivimos como si corriéramos contra el tiempo.
Cuando la gente pierde de manera casi habitual sus características personales, sin preocuparse ni de verdades, ni de valores, asociándose a aquel conglomerado homogéneo, conjunto uniformado de opiniones, de deseos y de conductas, nos encontramos en presencia de la ‘masa’.