Siendo José y María los padres de Jesús, Dios hecho hombre, no escatiman cumplir, con total libertad, tanto la voluntad de Dios, como las disposiciones normativas de su fe religiosa y los mandatos del gobierno romano. El propio Cristo, consciente de su naturaleza divina, hace la voluntad de su Padre celestial, al tiempo que obedece a José y María, sus padres terrenales.
Libertad y obediencia
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