Los partidarios de Morena no respaldan, en realidad a un movimiento de izquierda, sino a un partido cuyas decisiones resultan más de derecha que de izquierda, por lo que se hace necesaria una izquierda auténtica, capaz de equilibrar la balanza económica y social que afecta a grandes mayorías, por gobiernos de derecha que privilegian a pequeños grupos, como ahora sucede con Morena. No se trata de una izquierda en cualquiera de sus patologías: el anarquismo o el extremismo, que deriva en totalitarismo, sino en una izquierda moderada que, lamentablemente, se perdió hace décadas.
No se trata de una izquierda que prescinde de la derecha, sino de una izquierda que la equilibra y la requiere.

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