Al lector que desea comprender más a Nuestra Madre Santísima le vendría muy bien conocer las palabras que nos dirigió en las apariciones. Quizás de esta manera se alcancen a apreciar algunos rasgos de su personalidad y su carácter de Madre, con la que trató y educó al Niño Jesús, como cuando le dice a Juan Diego: “mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando…” Así, rogando y con rigor mandando: ¿quién podrá negarse?

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