Actualmente, la educación es esclava de los negocios, la economía de datos, las tecnologías con pretensiones mesiánicas y tantos otros intereses. Las instituciones se han convertido en un mercado en donde el fin es la capitalización del aprendizaje y no el desarrollo integral del individuo. Se escudan dentro el progreso económico para justificar la deshumanización del aprendizaje.
El negocio de la educación
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