Zedillo se retiró del escenario político y mediático tras dejar el cargo en el año 2000. Fue repudiado por una parte del PRI que nunca imaginó ceder el poder a la oposición, pero aplaudido por sectores intelectuales y políticos. Se alejó de la vida pública, renunció a su pensión presidencial y se fue a enseñar a Yale y a la London School of Economics. Colaboró con la OMC y la ONU, fue consejero de grandes corporaciones como Procter & Gamble, Union Pacific, ALCOA, Coca-Cola y Daimler-Chrysler, y columnista en la revista Forbes.
Ernesto Zedillo: el nuevo villano favorito
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