Una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia de la Primera Cátedra del Dr. Jorge Medina Delgadillo, Rector de la UPAEP.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
Una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia de la Primera Cátedra del Dr. Jorge Medina Delgadillo, Rector de la UPAEP.
La Inteligencia Artificial está transformando la economía, la política, la educación y la vida cotidiana a una velocidad sin precedentes. Pero, junto con sus enormes posibilidades, surgen preguntas fundamentales sobre la dignidad humana, la verdad, la justicia y el bien común.
¿Puede una democracia sobrevivir cuando pierde de vista la dignidad de la persona humana? A partir del histórico discurso pronunciado por el Papa León XIV al recibir la Liberty Medal en el 250.º aniversario de la independencia de los Estados Unidos, este artículo explora una cuestión decisiva para nuestro tiempo: los verdaderos cimientos de una nación libre.
México vive una paradoja inquietante: los indicadores macroeconómicos muestran estabilidad relativa y algunos avances sociales, pero la experiencia cotidiana de millones de personas sigue marcada por la precariedad, la desigualdad y la incertidumbre.
En el siglo XXI, la salud ha dejado de ser un asunto circunscrito a hospitales, medicamentos y profesionales clínicos. Se ha convertido en un “hecho social total”: un fenómeno que condensa, simultáneamente, condiciones ambientales, estructuras económicas, patrones culturales, decisiones políticas y, cada vez más, infraestructuras tecnológicas.
En la teoría económica, el trabajo aparece como uno de los factores de producción junto al capital y la tierra. En una función de producción agregada el trabajador puede quedar reducido a una variable cuantificable cuyo aporte se mide en términos de productividad marginal.
Toda civilización se ha enfrentado, tarde o temprano, a la misma inquietud: ¿la muerte es el final o una transformación? No es una cuestión meramente religiosa. Es una pregunta profundamente humana, que afecta la forma en que vivimos, nos relacionamos y construimos sociedad. Porque, en el fondo, de la respuesta depende también cómo entendemos la dignidad, la justicia y el bien común.
Medir una idea como el “bien común” implica, además, la necesidad de definir correctamente el término, de forma tal que los aspectos que definen el problema puedan ser “desglosados” en términos de aspectos medibles.
En la actualidad, el bien común puede ser todo y nada. El término es manoseado diariamente por una variedad de ideologías con propósitos político-electorales, propagandísticos o, en el peor de los casos, demagógicos.
Muchos de los grandes fracasos de la política y la gestión social no provienen de la falta de datos, sino de la ausencia de sentido común en la toma de decisiones.
“La comunidad política tiende al Bien Común cuando actúa a favor de la creación de un ambiente humano en el que se ofrezca a los ciudadanos la posibilidad del ejercicio de los derechos humanos y del cumplimiento pleno de los respectivos deberes…”
El desarrollo social, en principio, no tiene ninguna cercanía con regalar cobijas, varillas, tarjetas plásticas con dinero, materiales de construcción, las clases masivas de boxeo o los calentadores solares.
Este artículo analiza el rol, los desafíos y la espiritualidad de los laicos en la vida pública, basándose en los principios fundamentales de la DSI y en documentos clave del Magisterio.
Este breve análisis nos obliga a repensar que la búsqueda del bien común debe tener también una fuerte base moral.
La agenda de la familia tiene prioridad en el corto y largo plazo, pues de su unidad, estabilidad y progreso depende el bien del Estado.