La defensa de la vida tendrá en Estados Unidos una prueba en la primavera cuando la Corte resuelva si “Roe vs Wade” se mantiene como ley federal; mientras en Argentina llaman a resistir la cultura de la muerte y en México la economía requerirá de cambios estructurales para salir del estancamiento populista.
La inteligencia artificial transforma el trabajo, la educación y nuestra vida cotidiana. Pero el verdadero desafío no es tecnológico: es humano. Esta edición pregunta cómo poner el progreso al servicio de la dignidad, la verdad y el bien común.
Pese a los increíbles avances producidos en últimas épocas, la violencia, el descarte y los conflictos no parecen pacificar y mejorar al mundo. Se necesita reducir la velocidad y reflexionar qué razones nos trajeron a este mundo.
Al poner al alcance indiscriminado el poder de la comunicación en quienes la manejan por capricho, intereses, irresponsabilidades o con el afán de dominio y sometimiento de aquellos a quienes los medios sin fronteras puedan alcanzar, ha generado despreocupación o indiferencia respecto de la búsqueda de la verdad. Esto ha llevado a que se afirme, con toda tranquilidad, que vivimos en la era de la posverdad.
A la institucionalización de la posverdad contribuyen quienes desde el inicio de la educación hasta los más altos niveles universitarios, han hecho del subjetivismo y el relativismo su herramienta más frecuente.
La denominación de la nueva época no puede ser unívoca, pues no reflejaría la tendencia actual donde se deforman principios para justificar las propias acciones. Es la hora de buscar y reafirmar la Verdad. Insistir, una y otra vez, en los primeros principios, en los valores humanos y en la necesidad de una convivencia social orientada hacia la búsqueda del bien común.
El pensamiento humanista cristiano tiene la capacidad de responder a los enormes desafíos de la actualidad e igualmente para dialogar y encontrar coincidencias con otras formas de pensamiento. No se trata meramente de ceder posiciones, sino de encontrar el bien mayor posible.