Roma, ciudad eterna, ha vuelto a convertirse en el corazón palpitante del mundo cristiano. En los últimos días, sus calles empedradas, sus columnas milenarias y sus plazas sagradas han sido testigos de un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia católica. Una vez más, Roma ha revelado su capacidad para convertirse en cruce de caminos: caminos de fe, de historia, de poder espiritual, de luto, de esperanza. Porque Roma no es solo una ciudad: es también un símbolo.
Roma y sus caminos
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