Un conocido influencer estadounidense anunció en sus redes sociales que él y su esposa habían decidido interrumpir su embarazo después de recibir un diagnóstico prenatal de Trisomía 21, mejor conocida como síndrome de Down. La publicación generó millones de visualizaciones y una intensa discusión pública. Quienes apoyaban la decisión hablaban de autonomía, incertidumbre y calidad de vida. Quienes la cuestionaban, advertían que se estaba enviando un mensaje peligroso: que una vida con una condición diferente vale menos.

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