Confrontados con la pregunta sobre la posibilidad de comunicar o, incluso, transmitir, la verdad, este ensayo distingue, primero, entre “Verdad” y “verdad”, en el sentido católico. Mientras que nuestra relación con la “Verdad” es la ser habitados e interpelados por la persona que es la Verdad misma, Jesús, la “verdad” puede ser comunicada, pero solamente en forma de diálogo y siempre reconociendo su carácter inacabado, es decir, de búsqueda; lo contrario, la arrogancia de quien cree estar comunicando o, peor, transmitiendo la verdad en sentido acabado, configura el exceso contemporáneo del radicalismo y la reificación de lo social que conduce ineluctablemente al radicalismo y autoritarismo característicos de nuestra época.

leer más