Consulta integral de las ediciones publicadas, que reúnen investigaciones, ensayos y artículos académicos orientados al análisis de los desafíos contemporáneos desde una perspectiva humanista.
El socialismo latinoamericano, ante el fracaso de su ortodoxia, está adoptando rostros distintos como el indigenismo en Perú, el sandinismo en Nicaragua o una aparente transformación nacional en México.
Pese a los increíbles avances producidos en últimas épocas, la violencia, el descarte y los conflictos no parecen pacificar y mejorar al mundo. Se necesita reducir la velocidad y reflexionar qué razones nos trajeron a este mundo.
Bajo sutiles argumentos de sanidad o en claros desplantes autoritarios, gobiernos de distintas esferas e ideologías atacan la libertad religiosa y con ellos rompen los cimientos democráticos de una convivencia respetuosa.
En aras de supuestas mayorías, de un falso laicismo o de una corrección política, libertades democráticas, como la de expresión y religiosa, son atacadas en diversas partes del mundo.
Al poner al alcance indiscriminado el poder de la comunicación en quienes la manejan por capricho, intereses, irresponsabilidades o con el afán de dominio y sometimiento de aquellos a quienes los medios sin fronteras puedan alcanzar, ha generado despreocupación o indiferencia respecto de la búsqueda de la verdad. Esto ha llevado a que se afirme, con toda tranquilidad, que vivimos en la era de la posverdad.
A la institucionalización de la posverdad contribuyen quienes desde el inicio de la educación hasta los más altos niveles universitarios, han hecho del subjetivismo y el relativismo su herramienta más frecuente.
La denominación de la nueva época no puede ser unívoca, pues no reflejaría la tendencia actual donde se deforman principios para justificar las propias acciones. Es la hora de buscar y reafirmar la Verdad. Insistir, una y otra vez, en los primeros principios, en los valores humanos y en la necesidad de una convivencia social orientada hacia la búsqueda del bien común.
El nuevo entorno abre una oportunidad para asumir el compromiso de los cristianos en la política. De cómo asumirlo nos habla en un texto en exclusiva el Nuncio en Estados Unidos Christophe Pierre.